lunes, mayo 24, 2010

Paz pasajera

Cuesta responder a cada una pero con sólo manifestarlas se siente una agradable energía.
Tal vez ese compartir, cuando se trata de lo esencial y a la vez misterioso, no tenga comparación con ningún otro poder mencionado en cualquier parte.
El deseo de introducirse, de observar tras la niebla, puede ser mayor motivador que la amenaza, la búsqueda del amor, o la misma muerte. Hacia la verdad aunque cueste la vida. Sobre todo porque para enfrentar lo desconocido jamás se sabe si la prevención resultará suficiente.
La esperanza anda lejos de ser el motor de esta búsqueda. Aún desenmascarar lo sombrío y acceder al horror, traerá el alivio.
Es ese saber, esa necesidad de saber, la que conmueve, la que genera movimiento. Y cuando es recibida, cuando esa curiosidad toca la piel, ya no hay retorno. Tal vez alguna paz pasajera que se esfumará rápidamente.
Los signos aparecerán cuando sean buscados. Parcialmente. Señales, piezas que no alcanzarán a completar el cuadro. Las teorías a mano y las porvenir, llevarán hacia un mismo lugar: lo incierto.
Es tremendo. Pero con saberlo, con tenerlo presente se logra tanto.
Si es posible incorporarlo al latir, al respirar, para que lo incierto viaje junto al caminante, no delante de él. Y luego vivir, como si el día de hoy comenzara con el amanecer.
Y así también el día de mañana.


A veces escribo así, de corrido, a 1000 palabras en minutos. En el viaje sin red el resultado cae al papel, sin edición ni corrección. Pero al releer, cuando acaba la danza, todavía reinan las preguntas.

1 Comments:

At 5:42 p. m., Anonymous @zoo.ahoraconanillo said...

Volví a este rinconcinto tan querido luego de un año agitado...es un refugio para el alma...r de revolucion...r de rio...ambas r compartidas...Saludos desde el zoo

 

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