sábado, noviembre 28, 2009

Así continuamos


Así empezamos

"Abajo,
en las profundidades de la Tierra,
bien lejos de nuestros pies,
las raíces del árbol
más gordo del Parque España
danzaron con los primeros fuegos
que crearon el mundo.

De esa comunión,
en vez de hoja o rama,
brotó una vela azul.

El viento,
testigo del nacimiento,
pronto alzó la voz
y dictaminó la magia.

El portador (o la hermosa portadora)
que encienda la nueva naturaleza
recuperará el don
de reavivar su propio fuego.

...y el viento ayudará
a la llama creadora..."

sábado, noviembre 14, 2009

Cuando cumplís años...


...no puede faltar el mate.

domingo, noviembre 08, 2009

Que no se la pierdan che

domingo, noviembre 01, 2009

La llegada de la pared

Las puntas afiladas fueron lo primero que sintió antes del choque inevitable. Aunque los daños físicos resultaron menores, a la novedad no podía digerirla. Tras tanto tiempo de camino ahora se le impedía el paso.
"Tarde o temprano llegaría", intentaba consolarse Suliban Kenobi pero bien sabía que de esta manera se deshacía de golpe la esperanza (tanta veces deseada) de encontrar una salida. La pared se plantaba delante y en su mente se provocaba un completo derrumbe.

Se sentó en la oscuridad, apoyó la espalda ante la nueva presencia y, una vez más, trató de buscarse.

No fue inmediata la llegada de la claridad... sobre todo porque el peregrino se quedó dormido. Pero el instante que necesitaba, una nueva perspectiva, la visión entre las sombras, apareció y el siguiente destino comenzaba a resultar reconocible: el camino seguía pero ya no era horizontal, ahora iba hacia arriba.

Kenobi alzó los ojos, la oscuridad era la misma, por lo que decidió empezar de inmediato. Sabía que la fuerza que debía juntar sería mayor y que la caída podía ser fatal, capaz. Pero el peligro no lo amedrentó.
Así que tanteó en busca de algún peldaño para comenzar el ascenso y, luego de unos metros de reconocimiento, sucedió un nuevo impacto: a lo ancho la pared se terminaba bruscamente, ¡el viejo camino horizontal seguía!

Sin ninguna posibilidad de anticipar cuánto era lo que le quedaba por recorrer, y tras descubrir que ascender no era la única posibilidad, que podía continuar caminando como lo venía haciendo desde hacía tanto tiempo; Suliban Kenobi transpiraba más que nunca, se aferraba con todas sus fuerzas a la pared... y comenzaba a escalar.