domingo, marzo 30, 2008

Jorge Guinzburg

Afortunadamente antes de seguir viaje también pasó por aquí.

viernes, marzo 28, 2008

El regreso de Suliban Kenobi

Misteriosamente lo primero que hizo fue buscar las ojotas. Kenobi tuvo esa primera necesidad, tras despertar bajo los dominios de un nuevo mundo.
Las ojotas estaban cerca. Y a pocos metros nomás también estaban los dragones mirándolo fijamente. Se encontró en esos ojos y recordó su largo peregrinaje por el polo y muchas otras cosas más desde sus orígenes.
Los dragones reaccionaron al despertar de Suliban Kenobi y seguidamente hicieron luz con su propio fuego para iluminar la caverna que los alojaba. Resultó evidente que aquellas leyendas lo habían estado esperando.
Kenobi, aún sin ojotas, se maravilló por la antigüedad de la guarida subterránea y por los grandes secretos que se refugiaban allí, entre las sombras. Al volver a ver a los dragones también recordó la avalancha de rocas y por primera vez sintió la presencia de las telas curativan que cubrían gran parte de su cuerpo.
Tantas emociones lo mantenían callado y calmando. Estaba volviendo de un sueño... y no quería perderse ningún detalle.

jueves, marzo 27, 2008

Tormentas

Un fuerte viento recorre Rosario en la madrugada. Los relámpagos parecen mostrar algo de la realidad de la noche, pero la luz es ínfima y la realidad vuelve a confundirse entre las sombras.
Es noche de tormenta. Y cerca del Parque España unos 300 policías se mojan un poco. O tal vez bastante y ya estén empapados, habrá que verlos.
Habrá que sortear las vallas y recorrer las cuadras que quedaron prisioneras. Hay un exagerado perímetro cerrado para proteger la presencia de algunos visitantes que al parecer tienen mucho miedo. Uno de ellos José María Aznar, el ex presidente del gobierno español. ¿El miedo de Aznar habrá surgido antes o después de ser unos de los autores de la guerra a Irak, aquella guerra justificada por armas de destrucción masiva que finalmente no existían? ¿Es el miedo por ser autor de la orden de matar a tanta gente?
Pasen y vean, la razón de que 300 policías invadan la zona del Parque España es un evento que puede visitarse en la
web de la Fundación Libertad. Y Aznar y otros destacados que pueden verse allí son los que solicitan la exagerada protección y prohibición de paso.
Es noche de tormenta. Y entre la lluvia y la noche nada es lo que parece. Los policías, la seguridad privada y los visitantes transforman el escenario local, mientras que desde las rutas y los discursos del gobierno nacional es el país el que se distorsiona.

Impresiona que el germen del reclamo social no haya nacido desde los sectores más oprimidos. ¿O serán los oprimidos ya tan oprimidos que su voz no retumba? Ni en los medios de comunicación ni en las cacerolas.
A lo mejor lo de las causas comunes pasó de moda, o a lo mejor nunca jamás existió y fue todo verso. No creo. Pero en el país del hoy, ese que va y viene sin planificación a largo plazo, los reclamos son puntuales y concretos, sólo benefician a un actor social y el resto sálvese quién pueda.
Yo lo entendía, el corte, el piquete como forma válida de reclamo... yo lo entendía de alguien sin recursos, de alguien que está en el último eslabón y no vez luz ni salida ni mañana. Pero no me sale entenderlo de otra persona, que si está dentro, que es parte importante en la lógica del mercado. Esa misma persona que a veces le parece que está buena la intervención estatal y que a veces le parece que no, que es mejor el neoliberalismo y el siga siga. Y que si la tierra -y el planeta- se destruyen por el monocultivo, los desmontes y la contaminación química no es tan malo porque la producción en pesos resulta ganancias en dólares.
Pero desde el gobierno no se quedan atrás. Aunque no sorprenden ni improvisan: el divide y vencerás a gobernado la historia de este continente. Qué todos contra todos y a ver quién la tiene más grande. ¿Cómo es gobernar un país sin la intención de incluir a todos? ¿Cómo es gobernar impulsando la agresión continúa entre pares? ¿Cómo fue que se les ocurrió la violenta idea de no tolerar una protesta popular en una plaza? La sorpresa es que ya no usan infiltrados, sino patotas visibles que se muestran orgullosas en su labor de para policías. Criminales con nombre, apellido, mucha plata, y total respaldo político del titiritero de turno.
La hipocresía reina donde los defensores de derechos humanos contra delitos de lesa humanidad no toleran protestas populares, y dónde los actuales piqueteros repudiaban y solicitaban la peor de las condenas contra aquel cualquiera que cortaba las rutas. La hipocresía y el crimen.

Las causas comunes se han ido extinguiendo porque fue vencida la idea de que nos vaya bien a todos por el plan de que les vaya muy, muy mal a la mayoría y extremadamente bien a otros, los pocos privilegiados. Claro... privilegiados que cuando visitan una ciudad le tienen que pedir un favorcito a cientos de policías para que corten y anulen la vida cotidiana de un par de calles. Privilegiados que montan un telón de violencia y dan conferencias sobre un mundo que no existe, simplemente porque no lo conocen porque no lo ven, ni lo viven. Porque ellos están del otro lado de la valla, detrás de las armas que pagan para apuntar hacia la realidad.

Por todo esto ni oficialista ni oposición ni anti algo. ¿Qué son esos extremos? Ya nos dimos cuenta que los extremos permiten atrocidades. ¿Por qué no simplemente conducirse por los valores más cotidianos? Esos que ya sabemos: respeto, tolerancia, humildad, honestidad, lealtad, responsabilidad, trabajo, ser solidario, defender la libertad... los mismos de siempre, no hay que inventar nada nuevo. Sólo extender la práctica un poco más, hacia el afuera, hacia el vecino, hacia el hombre cualquiera.
La tormenta despierta la noche. Y habrá que saber enfocar entre tantas gotas de lluvia. El agua recorre las venas de un país ramificado y es imposible no mojarse.

miércoles, marzo 26, 2008

Canción urgente

" La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo pues se cae
el porvenir
en cualquier selva del mundo,
en cualquier calle.

Debo dejar la casa y el sillón,
la madre vive hasta que muere el sol
y hay que quemar el cielo si es preciso
por vivir,
por cualquier hombre del mundo,
por cualquier casa "

lunes, marzo 24, 2008

Hoy a la mañana escuchábamos a...

sábado, marzo 22, 2008

Mi vida sin mi

Lo peor de hacer una película es hablar sobre ella. O escribir sobre ella. Y todavía es peor hablar de uno mismo en relación a la película. ¿Por qué esta película y no otra? ¿Por qué este personaje? ¿Por qué esta melancolía? ¿Esta oscura esperanza, tanta lluvia? Cuando empecé a escribir el guión todavía poseía alguna certeza. Ahora, al acabar la película, casi tres años después, me siento despojada de todas, nadando en la oscuridad una vez más, sabiendo que el cordón que me unía a la película se ha roto y que ahora, cuando se aleja de mí, sólo querría empezarla otra vez, vivir de nuevo con la idea de la película y no con su - para mí - extraña, irreal realidad. Miro las cinco latas que contienen la primera copia de la película. Pienso en las lágrimas, las plegarias atendidas. Pienso en Ann, Laurie, Lee, Don, la peluquera, la vecina, las niñas… Pienso en todos los que han hecho que esta película sea lo que es. Pienso en los que amarán la película. Pienso en los que no. Lo peor de hacer películas es la sensación de vacío al acabarlas. El vacío de esta película es muy, muy grande.

Isabel Coixet

viernes, marzo 21, 2008

Viaje al centro de la Tierra

Desciende al cráter del Yocul de Sneffels, que la sombra del Scartaris acaricia, antes de las calendas de julio, audaz viajero, y llegarás al centro de la tierra, como he llegado yo.

"¡Ah, mujeres! ¡Corazones femeninos, incomprensibles siempre! Cuando no sois los seres más tímidos de la tierra, sois los más arrojados. La razón sobre vosotras no ejerce el menor poderío. ¿Era posible que Graüben me animase a tomar parte en tan descabellada expedición, que fuese ella misma capaz de acometer, sin miedo, la aventura, que me incitase a ella, a pesar del cariño que decía profesarme?..."

Dos para ver


domingo, marzo 16, 2008

Puntos cardinales

"Amor y dulzura! Fuerza y coraje!
Cuatro puntos cardinales con los que navega...
Por calles y ciudades, sin saber de nombres,
nunca está perdido, siempre está ubicado,
donde éstas se encuentran..."


Café Tacvba
(ojalá que llueva café en el campo...)

Volver a leer el diario

Por el Estado

Soy anarquista. Quiero decir: creo que cualquier poder es un abuso de poder, creo que los gobiernos no deberían existir, creo que los Estados son un invento nefasto -casi como los dioses-, creo que algún milenio los hombres se reirán nerviosos, su vergüenza, recordando esos tiempos en que creían que sólo con estructuras de poder podían funcionar los países, las empresas, los clubes de barrio, los medios, las parejas. Creo que va a suceder alguna vez y que yo no voy a estar ahí.
Pero soy anarquista en tiempos tristes, tan tristes que no me veo reducido a querer, ahora, que el Estado argentino sea más fuerte. Es un caso clásico: el campesino que quería ser libre pero debía apoyar al rey para lo que defendiese de su señor feudal, gozador insaciable.
Así estamos. El gran proyecto noventista fue la destrucción sistemática del Estado: primero la ofensiva ideológica -lo público es caca culo pis- y después la público económica: vendamos todo, el mercado es el rey, y sálvense quién pueda. El proyecto kirchnerista, tímido, apocado, consistió básicamente hasta ahora en la reconstrucción de ese Estado ruinoso. No quiero entrar en juicios de intenció: si lo reconstruyen porque creen que tiene que mediar en los conflictos sociales a favor de los débiles, o porque sin Estado el Gobierno -ellos- tienen muy poco para gobernar y aprovechar, o por una sabia combinación de ambas. Pero lo cierto es que ahora hay mucho más Estado que hace diez años, y ese Estado a veces interviene, sobre todo en conflictos económicos, como el tema del famoso campo.
Siempre pensé que, en ese tema, era urgente alguna intervención. Alcanza con andar por la Argentina: la soja enriquece a algunos, expulsa a muchos, agota las tierras, cambia el paisaje socioeconómico hacia el monocultivo más primario. El grano no crea empleo y, exportarlo tal como se lo exporta, casi sin proceso, nos convierte otra vez en un granero que no agrega valor a sus plantitas. El Gobierno dice que sus retenciones ayudarían a mejorar ese sistema: a mantener el precio interno, a alentar la diversificación, a promover el procesamiento del grano para exportar algo más trabajado.
Puede que sea: habrá que verlo. Pero, de mientras, se trata de dinero y cuesta y se discute. Los que tienen que pagar esas retenciones ahora se quejan de la intromisión del Estado: son los mismos que le piden a gritos que se entrometa para sacar cartoneros de la ciudad, villas del conurbano, ladrones y ladronas, parientes de los ladrones y ladronas.
El Estado interviene, regula y, por supuesto, recauda. El problema es que no dice para qué. Otra cosa habría sido si se hubieran comprometido a destinar los 3.000 millones que ganaron anteayer a la construcción de cien hospitales o de mil escuelas. Las arcas rebosan y los servicios básicos que ese Estado tendría que prestar -salud, educación, seguridad- no funcionan.
Soy anarquista. Creo que el Estado tiene que desaparecer y que va a desaparecer, alguna vez. Mientras tanto, es la única herramienta que permitiría que unos pocos no se queden con todo, muchísimos con nada. Pero, para eso, el Estado debe ser controlado: ése seria el rol de la política. Qué pena que ya tampoco haya.


Martín Caparrós
(el del famoso bigote)

martes, marzo 11, 2008

Haciendo mapas

Revisando el post debajo, la nota que proviene del diario "Crítica de la Argentina", surge la cuestión de cómo relacionar entre sí distintos factores que, mientras que de alguna manera se complementan, tienen distinta incidencia a la hora de generar un valor común.
Y de este tipo de cuestiones estamos poblados, no sólo en la nota de economía o sociedad de un diario, sino también en la vida misma. Ya sabemos no es lo mismo 1 kilo de plumas que 1 kilo de plomo pero sin embargo ambos pesan lo mismo.
Entonces la nota invita a pensar, no sólo sobre la situación de pobreza [que grave es la palabra miseria] de los habitantes del país, sino en también recorrer un poco cómo estamos valorando las cosas, que jerarquía le asignamos a las distintas aventuras que nos toca vivir cotidianamente.
Otro ejemplo, no es lo mismo una hora de estudio, que una hora viendo tv, que una hora en internet, que una hora con amigos en un parque. Por citar algunos casos, que sin embargo todos duran lo mismo... o no. Porque en cada una de estas tareas aparece el recuerdo de lo vivido, que vuelve, y logra que lo que hicimos dure más o dure menos, depende lo que transformó en nosotros.
No es una verdad oculta lo que saco a relucir pero me gusta repensarlo. Y luego del análisis, luego del pensamiento pasivo, viene bien volver al mundo de los hechos y reactivar todas estas ideas.
Hacerlas respirar dentro de un mapa nuevo, siempre incompleto, pero siempre con ganas de seguir naciendo.

Medición del impacto

¿Desempleo o inflación?

Existe una larga tradición en economía que asocia menos desempleo con más inflación y que se conoce con el nombre de “Curva de Phillips”, tal el apellido de Alban William Phillips, quien primero describió esta relación inversa (hay que decir que hay una tradición más reciente dedicada a mostrar que esa curva no existe).
En cualquier caso, hay consenso entre los economistas (no hay que serlo para saberlo) que más inflación o más desempleo hacen más infeliz a la gente. De hecho, la gente de JP Morgan desarrolló el “índice de la miseria”, que consiste en sumar el desempleo y la inflación. Según este, la Argentina de la crisis tenía un índice de miseria de 23 (23% de desempleo sin inflación) y la Argentina de hoy tiene uno de… 26 (9% de desempleo y 17% de inflación). Algo no anda bien con el índice del banco norteamericano y eso es porque, tal vez, el desempleo duele más que la inflación.
David Blanchflower, profesor de Darmouth College y miembro del poderoso Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra se preguntó justamente “¿es el desempleo más costoso que la inflación?” en un ensayo reciente.
La evidencia muestra que “el desempleo deprime el bienestar más que la inflación” en una muestra de 25 países de la OCDE para el período que va de 1973 a 2006. En general, calculan los economistas, un punto porcentual de desempleo tiene un impacto mayor en la felicidad que un punto porcentual de inflación ¿Cuánto mayor? Para algunos economistas, mucho mayor, casi cinco veces más. Para otros, algo menos, el doble.
Más aún, Blanchflower encuentra que cuanto menos educada es una persona, o cuánto más vieja es, mayor es el impacto del desempleo en el bienestar en relación con la inflación. En cambio, cuanto más educada o más joven, menor es el impacto del desempleo en relación con la inflación.
Toda extrapolación es peligrosa. Pero estos resultados ayudan a explicar algunas preferencias de la Argentina reciente. ¿Por qué Cristina Fernández de Kirchner ganó la elección presidencial a pesar de que la inflación aumentó entre cuatro y cinco veces en los últimos cuatro años?
Porque la memoria del desempleo es aún mucho más fuerte que la aceleración inflacionaria en términos de su impacto en el bienestar de la gente. Más aún, que los niveles de educación más altos tienen menor preferencia por Cristina Fernández que los más bajos (que se corresponden con los de mayores y menores ingresos) también es consistente con las observaciones de Blanchflower. Los números del economista inglés sugieren una corrección importante al índice de miseria de JP Morgan: hay que multiplicar el desempleo por el 1,5 y sumarlo a la inflación.
Entonces, en la crisis argentina, tenía un índice de miseria corregido de 35 mientras que ahora tiene uno de 30. Esto significa que, por ahora, la memoria del desempleo duele más que la aceleración de la inflación en Argentina.

lunes, marzo 10, 2008

El comienzo de la nota

La Isla de los Inventos, la excusa local para fomentar el juego y la imaginación.
Inventos, ciudadanía y creación colectiva.
Un espacio cultural donde, a través del cruce de ciencia, arte y tecnología, se logran aprendizajes vivenciales, la apropiación del espacio público y el valor de la libertad.

Los inventos construyen la historia. Nace una idea que modifica a las vigentes, aparece otra forma de interpretar un proceso, surge un nuevo sistema político, se produce un objeto original de existencia antes impensada. La imaginación toma impulso sobre el mundo de lo ya conocido y crea lo nuevo. Inventa, descifra, altera, transforma. Pero los resultados, que a veces tardan años en llegar, precisan de un espacio donde se pueda experimentar, donde sea posible aprender y motivarse. En consecuencia, la ciudad de Rosario cuenta desde hace más de cuatro años con un sitio destinado a demostrar que los desafíos no son imposibles de realizar. “La Isla de los Inventos” es el espacio cultural que, innovador y sin precedentes en el mundo, invita a impulsar la imaginación, mezclándola de manera constante con diferentes lenguajes y formatos.
Fundado durante la primavera del año 2003, sobre ideas del pedagogo italiano Francesco “Frato” Tonuci, también contó con la capacidad creadora de María de los Ángeles “Chiqui” González, su mentora y hoy Ministra de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe. Además ““La Isla...” completa un proyecto más ambicioso, ya concretado, que es el “Tríptico de la Infancia”, el resultado del “Programa La Ciudad de los Niños” que también agrupa a los espacios culturales “La Granja de la Infancia” y “El Jardin de los Niños”, creados previamente.
El sitio cultural es también un espacio donde abunda la libertad y que tiene como metas que los visitantes logren aprendizajes vivenciales -que produzcan recuerdos profundos- y que al mismo tiempo logren apropiarse del espacio público, sentirlo como propio.....

sábado, marzo 08, 2008

El Hacedor de Mapas espera

Mirando por la ventana el hacedor de mapas delimita realidades mientras toma té. Todavía no llueve pero, por las dudas, el té ya fue preparado.
Tanto observar lo había ayudado a saber anticipar un cachito el futuro. Y por eso ahora sabe que espera la llegada de un ser que cambiará un poco las cosas, que cambiará un poco sus mapas. Porque este hacedor en vez de trazar líneas o proponer alturas de montañas utiliza palabras y ofrece malabares cotidianos o testimonios en vez de coordenadas. La suya es una geografía incompleta, pero en permanente expansión.
Y ahora mira, juega un poco con su imaginación entre las situaciones ajenas, pero sobre todo espera. Lo espera: aquel que tanto había viajado andaba volviendo. Y tenía la certeza, cada vez que llovía Suliban Kenobi agradecía la presencia del poder del té compartido.

martes, marzo 04, 2008

Viviendo atrapa tu sueño


Un rosarino se largó.
Aquí su aventura: América en dos ruedas.
Y el encuentro llega justo cuando estábamos hablando de viajes compartidos.

Filosofía de Parque España en la noche

Más que ser el Elegido, elegir la vida...

sábado, marzo 01, 2008

Habla Michael Moore

Una hora con Michael Moore sobre “SiCKO”, su viaje a Cuba con trabajadores de rescate del 11-S, la eliminación de compañías privadas de atención sanitaria y los lazos de Clinton con compañías de seguros: “Están metidas en sus bolsillos y ella en los de las aseguradoras.”

El cineasta galardonado con el Oscar, Michael Moore se reúne con Democracy Now! antes del estreno de su nueva película “SiCKO.” La cinta es una ferviente acusación contra el sistema de salud de EE.UU. No se concentra en los más de 40 millones que no tienen previsión sanitaria, sino en los 250 millones que la tienen – muchos de los cuales son abandonados precisamente por el servicio de salud por el que han pagado durante décadas. “Los dejan hacer lo que les da gana,” dijo Moore hablando de las compañías de seguros sanitarios. “Cobran lo que quieren. No hay control gubernamental, y francamente no arreglaremos nuestro sistema hasta que eliminemos esas compañías privadas de seguro.”

TRASCRIPCIÓN NO EDITADA

AMY GOODMAN: Michael Moore entró en acción. El miércoles, el cineasta ganador del Oscar testificará en el Congreso. Luego va a Nuevo Hampshire para cuestionar a los candidatos presidenciales – demócratas y republicanos – en cuanto al sistema de previsión sanitaria de la nación.
¡Oh!, y su último documental, “SiCKO,” va a ser estrenado esta semana en miles de cines. La película es una ferviente acusación contra el sistema de salud de EE.UU. No se concentra en los más de 40 millones que no tienen previsión sanitaria, sino en los 250 millones que la tienen – muchos de los cuales son abandonados precisamente por el servicio sanitario por el que han pagado durante décadas.

Ayer me senté junto con Michael Moore en el Tribeca Cinema aquí en Nueva York, después de una proyección preliminar para los trabajadores del 11-S que se enfermaron después de trabajar en el entorno tóxico de Campo Cero. Luego realizó un evento de recolección de fondos para el Centro por la Justicia y la Democracia, un grupo de reforma de injusticias. Comencé preguntándole lo que le
inspiró a hacer la película.

MICHAEL MOORE: Bueno, en realidad – tuve un programa en la televisión en los años noventa llamado “TV Nation,” y un día simplemente pensé que sería interesante realizar una competencia. Así que enviamos camarógrafos a una sala de primeros auxilios en Fort Lauderdale, otro equipo a una en Toronto, y otro a una en La Habana. Y cada equipo debía esperar hasta que alguien llegara con un brazo o una pierna quebrada. Y entonces iban a seguir a esa persona a través del sistema y ver la calidad del cuidado, con qué rapidez se realizaba y lo económico que era. Y convencí a Bob Costas y a Ahmad Rashad, locutores de programas deportivos, para que realizaran la descripción de lo que pasaba en el instante, lo que llamamos, la Olimpíada de la Salud. Y así, fue una carrera entre EE.UU., Canadá y Cuba. Y para decirlo con pocas palabras, Cuba ganó. Tuvieron la atención más rápida, el mejor cuidado, y no costó nada.

Esa semana entregamos el show a NBC, y recibimos un llamado del censor. No lo llaman “el censor,” lo llaman Estándares y Prácticas. Y así, esa mujer nos llama. Es la jefa de Estándares y Prácticas – la doctora Algo. No me acuerdo – realmente decía doctora antes de su nombre, pero no me acuerdo de su apellido. Pero ella llama, y me dice: “Mike, Cuba no puede ganar.” Yo digo: “¿Qué?” “Cuba no puede ganar.” “Bueno, ellos ganaron. ¿Qué quiere decir conque no pueden ganar? Ellos ganaron.” “No, no podemos decir eso en NBC. No podemos decir que Cuba ganó.” “Bueno, sí ¡pero ellos ganaron! Aseguraron la atención más rápida. Fueron los más baratos. Y el paciente quedó contento, y le arreglaron el hueso.” “No, eso va contra nuestras regulaciones.” Yo le dije: “¡Oh!, bueno, no lo voy a cambiar.”

Bueno, lo cambiaron. Lo cambiaron. Dos días después, cuando lo transmitieron, lo cambiaron para que Canadá ganara. Y Canadá no ganó. Canadá casi ganó, pero cobraron al sujeto 15 dólares por unas muletas a la salida. Así que hasta hoy me fastidia que cualquiera que haya visto ese episodio, sabes, donde decía: “y Canadá ganó la Olimpíada de la Salud,” y en realidad fue Cuba, pero eso no se podía decir en NBC, porque sólo Dios sabe lo que podría ocurrir.

Así, en todo caso, entonces me puse a pensar por primera vez en ese tema, y luego cuando tuve mi próximo show, “The Awful Truth” [La terrible verdad], seguimos a un tipo que tenía seguro de salud, pero su compañía de seguro sanitario no aprobó la operación que necesitaba, que podía salvar su vida. Así que llevamos al individuo a la central de Humana, la HMO [Organización de Mantenimiento de la Salud) en Louisville, Kentucky; lo llevé allí a ver a los ejecutivos. Nos pusieron de patitas en la calle. Así que salimos al césped y celebramos el funeral del hombre, con él presente. Llevamos a un cura, y un ataúd y portadores del féretro, con gaitas y, ya sabes, “Sublime Gracia” y todo el aparato. Y los ejecutivos lo miraban desde el piso superior y se horrorizaron que fuera a ser transmitido por la televisión nacional. Tres días después, llamaron y le dijeron al tipo: “Vamos a aprobar la operación.” Y el hombre sigue vivo.

Y yo pensé en aquel entonces, vaya, sabes, cosa de diez minutos, y salvamos la vida de un tipo; ¿qué podríamos alcanzar si lo hiciéramos en una película de dos horas? Y así, fue como la génesis de esto, aunque la película no terminó por ser una serie de historias sobre, sabes, salvar vidas individuales, porque a medida que me metía en esto, me di cuenta de que existe una historia mucho, sabes, mucho más grande que hablar del sistema en sí.

AMY GOODMAN: Bueno, cuéntanos de los trabajadores del 11-S y cómo te involucraste con toda esa gente que se enfermó. Acabamos de salir de una de las primeras proyecciones antes del estreno de la película, con trabajadores del 11-S que están enfermos.

MICHAEL MOORE: Exactamente. Bueno, como sabes, aquellos de nosotros que en Nueva York, donde desde el 11-S, muchos de esos trabajadores que acudieron corriendo a ayudar el 11-S que no eran empleados de la ciudad ni del Estado, que eran simplemente voluntarios – quiero decir, algunos cruzaron desde Nueva Jersey y vinieron y ayudaron... Eran tal vez bomberos voluntarios de Nueva Jersey, algunos eran voluntarios de EMT [medicina de emergencia], y fueron a ayudar. Algunos se quedaron durante meses en el esfuerzo de recuperación. Y los afectaron todas esas enfermedades, enfermedades respiratorias y cosas semejantes, de respirar, de todo, sabes – mientras la EPA [Agencia Estadounidense de Protección Ambiental] decía, Giuliani decía, todo va bien. Sabes: vayan y respiren tranquilos. En realidad, como sabemos ahora, fue muy tóxico allí. Y cientos, tal vez incluso miles, han sufrido como resultado de la toxicidad en el aire de entonces.

Y luego, para descubrir que nuestro propio gobierno y todos esos fondos del 11-S no suministran ninguna ayuda para esos voluntarios, porque no eran empleados de la ciudad. Así han estado sufriendo todas esas enfermedades – y algunos de ellos sin ver siquiera a un médico o no pueden permitirse las operaciones o las cosas que necesitan, las medicinas que necesitan, porque no tienen seguro médico. Y ahora no pueden trabajar, así que están discapacitados, y tienen que pasar por toda un papeleo para tratar de conseguir Medicaid [un programa que brinda atención médica a algunos individuos y familias con ingresos y recursos escasos]. Es sólo – quiero decir, da pena ver que los hagan pasar por un trámite tras el otro. Y así, llegamos a conocer a algunos.

Y al mismo tiempo, vi ese asunto en C-SPAN [cadena de cable que transmite los eventos del Congreso, la Casa Blanca y otras agencias federales], cuando el senador Frist fue a Guantánamo, porque querían mostrar cómo, sabes, damos buen cuidado a los detenidos, sabes, que todos reciben un tratamiento de prisioneros de la mejor categoría. Y una de las cosas sobre las que quería decir algo – Mr. Frist – era lo buena que era la atención sanitaria –

AMY GOODMAN: El doctor Frist.

MICHAEL MOORE: Sí, perdóname, el doctor Frist. Un doctor más. Entonces presentó esa lista, sabes – están todos los colonoscopios que hemos estado haciendo, sabes. Y, por cierto, lo primero que pensé cuando escuché eso, pensé: “¿colonoscopios? Mira, la mayor parte de esos detenidos tienen veinte o treinta años. Sabes, realmente – no necesitas que te hagan un colonoscopio hasta que tengas cincuenta.” Así que esa debería haber sido una primera clave de que algo iba mal en Guantánamo. Pero él tiene toda esa lista, Amy, de cuántas limpiezas de dientes les han hecho a los detenidos, cuántos empastes de las raíces. Dan consejos de nutrición.

AMY GOODMAN: ¿Hablan de la alimentación forzada de prisioneros en huelga de hambre?

MICHAEL MOORE: Sí, bueno, por cierto. Es lo que llaman “consejos de nutrición.” Y así, lo convirtió en parte de esa gran cosa, sabes, sobre el maravilloso trato que reciben allí, y que no nos debiéramos preocupar para nada por ellos. Bueno por cierto, una ironía se suma a la otra, sabes. Y pensé, bueno, aquí tenemos a los trabajadores de rescate del 11-S que no pueden conseguir ninguna atención sanitaria. Ahí los tenemos pregonando cómo tienen atención sanitaria universal, atención dental, atención a la vista, consejos de nutrición, para los detenidos. Y pensé, bueno, ¿por qué no llevamos a nuestros trabajadores del 11-S a Guantánamo y vemos si podemos conseguir una parte de esa atención sanitaria gratuita de la que se vanaglorian tanto? Y así, esencialmente, cuando ves la película – no quiero revelarlo todo – pero es esencialmente lo que vamos a hacer.

AMY GOODMAN: ¿Cómo llegaron allí?

MICHAEL MOORE: ¡Caramba! Quisiera podértelo decir. Sabes, ahora el gobierno de Bush me está investigando por ese viaje que hice: dicen que fuimos a Cuba, pero mi punto es, no, íbamos a la Bahía de Guantánamo, que ustedes pretenden que es suelo estadounidense, así que en realidad nunca abandonamos EE.UU. Quiero decir, salimos de Miami en el barco, y terminamos en la Bahía de Guantánamo, que ustedes reivindican como aguas estadounidenses. Y así – pero, desde luego, sabes, terminamos entonces, en la verdadera nación de Cuba. Y verás en la película el maravilloso tratamiento que los trabajadores del 11-S y los otros que llevé recibieron de los doctores cubanos y del sistema de atención sanitaria cubano. Pero, ahora me están investigando.

Y quiero decir, tú has estado allá. ¿Has recibido alguna vez esa carta que amenaza con una acción civil y penal en contra tuya? O –

AMY GOODMAN: No la recibí.

MICHAEL MOORE: Sí ¿ves? Tú eres Amy Goodman. Deberías recibir la primera carta. ¿Por qué me escogen a mí? En todo caso, así es, me encuentro en medio de esto, así que no debo realmente – no quiero decir públicamente todavía cómo llegamos realmente allá, pero realmente tenemos un barco en la película, ves, y estamos realmente en la Bahía de Guantánamo. Y probablemente nunca has visto a alguien que haya realmente navegado a la Bahía de Guantánamo. Cuando veas la película, lo verás, sabes, por primera vez. Y, sabes, yo soy el capitán.

AMY GOODMAN: ¿Temías a las minas o lo que pensabas que podrían ser minas?

MICHAEL MOORE: Sí. En realidad, tenía más miedo de lo que nos apuntaba desde la torre de vigilancia del lado estadounidense de esa línea de demarcación que hay en la bahía. Y tengo que decir – quiero decirte – pienso que esto lo puedo decir – el gobierno cubano no estaba exactamente contento con mi idea de navegar a la Bahía de Guantánamo, porque no querían un incidente que provocara a los estadounidenses o les diera una excusa para hacer algo contra Cuba. Y especialmente porque era yo, sabes, los cubanos perciben que Mr. Bush no me quiere mucho, y ahí llego, pellizcándoles la nariz en Guantánamo, y podía pasar cualquier cosa. Así que realmente tuvimos que hablar mucho con los cubanos para convencerlos de que permitieran que utilizáramos sus aguas para acercarnos a las
aguas estadounidenses allí en la bahía.

AMY GOODMAN: ¿Está minada esa área?

MICHAEL MOORE: Bueno, es lo que dicen, sí. Sí, sí. Bueno, creen que los estadounidenses la han minado, sabes, para que ningún cubano pueda entrar. No sé lo que los cubanos –

AMY GOODMAN: ¿Cubanos que tratarían de meterse en Guantánamo a la prisión?

MICHAEL MOORE: Entrar furtivamente, sí. ¡Eh! no me pidas que explique las acciones de los militares estadounidenses. Yo, sabes – no sé qué los cubanos – no me gusta decirlo, pero, ya sabes, cuando estuvimos allí, no parece que haya una inmensa fuerza de defensa cubana, si los estadounidenses decidieran invadir realmente de nuevo, por lo menos por esa ruta. Pero estoy seguro de que tienen algo planeado si los estadounidenses llegaran a hacerlo.

AMY GOODMAN: Los trabajadores de emergencia que llevaste a Cuba; habla del sistema de atención sanitaria en ese país.

MICHAEL MOORE: Bueno, ya sabes, cuando dicen que hay un doctor en cada manzana, no es un cliché. Quiero decir, están realmente – Cuba, por persona, tiene tantos doctores más que nosotros. Sabes, ha habido una escasez de doctores en EE.UU. durante mucho tiempo, y ha sido en gran parte porque la AMA [Asociación Médica de EE.UU.] no quiere que haya más estudiantes en las escuelas de medicina, porque creen que si mantienen bajo el número de doctores, esos doctores reciben más dinero, a diferencia de si tuviéramos un montón de doctores, tendrían que repartir un poco más el pastel, así que...

Pero los doctores cubanos, el sistema de atención sanitaria cubano, me impresionaron mucho. Toda la gente que llevamos allá estaba extremadamente contenta con el tratamiento que recibieron. Pero se concentran mucho en la prevención y, porque lo hacen, terminan sin tener que gastar un montón de dinero en su atención sanitaria. No tienen el dinero necesario. Es un país muy pobre, como sabes. Y me impresionó mucho. Y, sabes, con lo poco que tienen para utilizarlo en su sistema de atención sanitaria, terminan viviendo más que nosotros. Tienen una tasa inferior de mortalidad infantil que nosotros. En una serie de aspectos, están igual o mejor que nosotros.

AMY GOODMAN: Pregunté a Michael sobre el hecho de que EE.UU. esté al nivel treinta y siete del mundo por la calidad de su atención sanitaria.

MICHAEL MOORE: Sí. Estamos detrás de Costa Rica, pero mejor que Eslovenia. Y es según la Organización Mundial de la Salud. Es bastante patético que el país más rico del mundo esté en el lugar treinta y siete.

AMY GOODMAN: Michael Moore, analizas tres – en realidad cuatro – sitios: Francia, Gran Bretaña, Cuba, en los que has estado, y luego vas a visitar a tus parientes en Canadá.

MICHAEL MOORE: Sí.

AMY GOODMAN: Hable de esos sitios y lo que tiene cada cual. Uno habla con, por ejemplo, Tony Benn, el parlamentario, en Gran Bretaña. Hablé de lo que tienen y cómo se ha originado. Luego hablaremos de cómo obtuvimos lo que tenemos aquí.

MICHAEL MOORE: Bien. Bueno, los canadienses, tienen un excelente sistema que cubre a todos, y la gente allá está muy contenta con él. Básicamente, no pagas por nada. Escoges a tu propio doctor. Si tienes que ir al hospital, escoges tu propio hospital. Hay libertad de elección. Y, sabes, oyes a los críticos del sistema canadiense en este país que hablan de que: “¡Oh!, los canadienses, tienes que hacer cola, sabes, antes de que te cambien una rodilla, o tienes que esperar una cantidad x de semanas, sabes, cuando en EE.UU. no tienes que esperar.” Sabes, cuando oigo eso, pienso, bueno, es lo que haces cuando tienes que compartir el pastel. A veces tienes que esperar. Es como, supongo que no forma parte de nuestra mentalidad de estadounidenses: esperar. Sabes: ¡dámelo ahora mismo! Bueno, sabes, a veces, cuando tú – como dije, cuando estás compartiendo el pastel, obtienes la primera tajada, no tienes que esperar; a veces te toca la tercera tajada; a veces te toca la última. Pero lo importante que hay que recordar es que todos reciben una tajada. Las cosas no son así en este país.

Ahora, el sistema británico es realmente de propiedad del gobierno, en el sentido de que el gobierno es dueño y dirige los hospitales, el gobierno emplea a los doctores. Y así, trabajan para el gobierno, así que es un programa de propiedad, dirigido y controlado por el gobierno en Gran Bretaña. Y de nuevo, sabes, todo es gratis. Y ves los hospitales en la película. La gente está contenta con el sistema. Y, sabes, si conoces a alguien que alguna vez haya viajado a esos países, que han tenido la experiencia de tener que ir a un hospital canadiense o un hospital británico – quiero decir, como lo dice una mujer en la película: pensó que iba a ser algo deslucido, horrible – como salido de una novela de Dickens o de la antigua Unión Soviética o algo. Y fue, y resultó ser: “¡Guay! ¡Esto es increíble!”

Francia, sin embargo, es probablemente, si no lo mejor, cerca de lo mejor que vimos.

AMY GOODMAN: Siguiendo con Gran Bretaña, quisiera transmitir un clip.

MICHAEL MOORE: Este señor quebró su tobillo. ¿Cuánto le costaría? Le pasarán una tremenda factura cuando esté listo ¿verdad?

TRABAJADOR ADMINISTRATIVO DEL HOSPITAL DEL SERVICIO NACIONAL DE SALUD [NHS]: Aquí no. Todo es simplemente gratuito.

MICHAEL MOORE: Le estoy preguntando por los costos del hospital, y usted se ríe. Aunque tenga seguro, tiene que haber una factura en algún momento.
¿Cuánto le cobraron por ese bebé?

PADRE RECIENTE: No, no, no. Todo lo paga el NHS.

MADRE RECIENTE: Esto es el NHS.

PADRE RECIENTE: Esto no es EE.UU.

MICHAEL MOORE: Así que aquí viene la gente a pagar su factura cuando termina su estadía en el hospital.

CAJERO DEL NHS: No, esto es el hospital del NHS, así que no pagas una factura.

MICHAEL MOORE: ¿Por qué dice ‘cajero’ aquí si la gente no tiene que pagar una factura?

TRABAJADOR ADMINISTRATIVO DEL HOSPITAL DEL NHS: ... Sólo significa que aquí te devuelven tus gastos de transporte.

MICHAEL MOORE: Así que en los hospitales británicos, en lugar de que el dinero entre por la ventanilla del cajero, el dinero sale.

MICHAEL MOORE: Sí, me miran como si viniera de Marte cuando les pregunto a los británicos, cuánto pagaron por esto, aquello o cualquier cosa.

AMY GOODMAN: Estamos hablando con Michael Moore. Hablemos sobre cómo llegamos al sistema que tenemos en este país.

MICHAEL MOORE: Bueno, sabes, mi abuelo realmente fue un médico de campo. Venía de Canadá. Fue a la escuela de medicina a fines del Siglo XIX. En aquel entonces duraba un año. Ya sabes, en cierto modo es lo que sabían entonces. Podían enseñarlo en un año. Y así, la pequeña aldea en la que, sabes, crecí, porque mi mamá era de allí, también porque él estaba allí, sabes, le pagaban con huevos y leche y pollos, y cosas así. No lo hacía para ganar mucho dinero. No ganaban mucho dinero entonces. Vivían bien – era el doctor local – pero no eran los ricos de la comunidad.

Nos alejamos del concepto de tratar a la gente porque era lo que había que hacer. Las monjas dirigían el hospital en el que yo nací. Las monjas no lo hacían para hacer beneficios e invertir en Wall Street. Sabes, quiero decir, lo hacían porque pensaban que era su deber servir a Dios y servir a la humanidad abriendo hospitales y asistiendo en los partos. Ahora estamos muy lejos de eso. En algún momento dejamos que los beneficios y la codicia entraran en el juego.

Y en la película, fijo una cierta fecha en la que realmente comenzaron las HMO [prepagas privadas]. Y realmente tuve mucha suerte. Tenía a un investigador de veintitrés años en mi oficina, que trabajó en la película; que en realidad era alguien que creo que fue recomendado por Jeremy Scahill, de modo que hay una conexión con Democracy Now! con ese momento en la película. Pero él encontró esa cinta de Watergate – no tiene nada que ver con Watergate, es una de las cintas de Nixon – en los Archivos, los Archivos Nacionales, donde Nixon y Ehrlichman discuten si apoyar o no este concepto de las HMO, y Ehrlichman le dice a Nixon: “Vas a adorar esto, porque es empresa privada. No es como algo gratuito.” Nixon dice: “¡Oh!, me gusta eso. Cuéntame.” Y Ehrlichman agrega: “Bueno, esto va a funcionar como sigue, esas HMO. Van a ganar más dinero suministrando menos atención. Mientras menos atención les den, a los pacientes, más dinero gana la compañía.” Nixon dice: “¡Oh! ¡No está mal!” Y es todo lo que está en la cinta.

AMY GOODMAN: Y hablan de Kaiser Permanente

MICHAEL MOORE: Sí.

AMY GOODMAN: Y Nixon dice que vio a Kaiser.

MICHAEL MOORE: Sí, sí. Edgar Kaiser.

AMY GOODMAN: Lo hizo venir para que lo explicara.

MICHAEL MOORE: Sí, lo llevó para que explicara todo el asunto y todo – cómo funcionaría el plan. Y Ehrlichman y Nixon se frotan las manos, y dicen: “¡Oh! ¡Esto es tremendo! Y el día siguiente, Nixon anuncia su nuevo programa de atención sanitaria que, desde luego, va a incluir esas HMO que Kaiser Permanente quería que fueran incluidas. Y ahí empieza. Y todo está en la película. Y así, cuando él – cuando George me lo trajo por primera vez, pensé: “Muchacho ¿llevan todos los caminos a Nixon?” Quiero decir, le echamos la culpa a Nixon por muchas cosas ¿pero también por las HMO? Quiero decir ¿es el culpable en última instancia por nuestro lío actual de beneficios y codicia de nuestros días? Y la respuesta es positiva.

Y estas compañías de seguros de salud son – son apenas – son los Halliburtons de la industria sanitaria. Quiero decir, realmente – hacen lo que les da la gana. Cobran lo que quieren. No hay control gubernamental. Y francamente, no arreglaremos realmente nuestro sistema hasta que eliminemos a esas compañías privadas de seguro. Quiero decir literalmente que tienen que ser eliminadas. No se puede permitir que existan en este país.

AMY GOODMAN: Habla del estadounidense que ‘dio el dedo’ a su compañía de seguro de salud – Quiero decir, les dio su dedo.

MICHAEL MOORE: ¡Oh!, literalmente el dedo.

MICHAEL MOORE: Este es Rick.

RICK: Estaba aserrando un trozo de madera, y lo sujeté precisamente aquí, y di en un nudo.

MICHAEL MOORE: Se cortó con el serrucho la parte de arriba de dos de sus dedos.

RICK: Y simplemente se cayó, y fue tan rápido.

MICHAEL MOORE: ¿Su primera idea?

RICK: No tengo seguro. ¿Cuánto me va a costar?

MICHAEL MOORE: El hospital le dio la alternativo: volver a colocar el dedo medio por 60.000 dólares o el dedo anular por 12.000. Como es un romántico incurable, Rick escogió el dedo anular por 12.000 dólares. La parte de arriba de su dedo medio goza ahora de un nuevo hogar en un vertedero de Oregón.

RICK: Puedo hacer esa cosa en la que, sabes, el viejo solía arrancarse el dedo.

MICHAEL MOORE: Lo que quiero decir es que si hubiera vivido a unas pocas horas al norte, en Canadá, nunca le hubieran preguntado eso. Nunca hubiera tenido que tomar esa decisión. Y, en realidad, más adelante en la película, mostramos a un canadiense al que le cortaron cinco dedos, y se los volvieron a colocar de inmediato, y no le cuesta un centavo. Pero es uno de los numerosos ejemplos de esta clase de situación irónica: que vivimos en el país más rico de la tierra, y que a pesar de ello la gente tiene que pasar por cosas semejantes.

AMY GOODMAN: ¿Por qué no comprende la gente en este país lo que ofrecen en otros sitios y que esta situación no es normal – ya sabes, no es la manera como deberían ser las cosas, que hay una manera de cambiar? ¿Qué tiene la forma como trabajan el gobierno y los medios y las compañías de seguros que logra mantener a la gente tan aislada de las alternativas?

MICHAEL MOORE: Es una ignorancia impuesta. Lo llaman mantener estúpido al pueblo de EE.UU. Sea nuestro sistema educacional o sean los medios dominantes, todo tiene que ver con asegurarse de que la gente no sepa lo que pasa en otros países. No sabemos nada del resto del mundo, quiero decir, hasta hace poco, cuando decían que si viajas a Canadá o México tenías que tener un pasaporte, hasta entonces más de un 80% ni siquiera tenía un pasaporte en este país. Así que la gente no viaja. No sabe gran cosa. Señalo en la película que nuestros graduados de secundaria, cuando les preguntan dónde está Gran Bretaña en el globo, un 65% no pueden ubicarla, un 11% no puede encontrar a EE.UU. en el globo – un 11% de los de dieciocho a veinticinco años, según National Geographic. Es como, bueno – sabes, tenemos un problema en este país. No queremos saber del resto del mundo. Y, quiero decir, pregúntale a la mayoría de los estadounidenses quién es el primer ministro de Canadá. Quiero decir, en serio. Y no quiero decir – y no lo estoy diciendo – sabes, que vayamos a preguntarle a un puñado de pajueranos sosos de por ahí, sabes, de cualquier lugar perdido. Lo que digo es que si yo simplemente mirara afuera de esta pieza y le preguntara a este equipo, que yo diría es un equipo informado de personas, que se informan y trabajan contigo. Pero: ¿hay alguien ahí que pueda decirme – quién es el primer ministro de Canadá?

JOHN HAMILTON: Harper.

MICHAEL MOORE: ¡Vaya! ¡Fantástico!

AMY GOODMAN: Y ni siquiera le preguntaste al canadiense.

MICHAEL MOORE: No. Yo estaba evitando los ojos del canadiense. A propósito, nunca mires directamente a los ojos de los canadienses. ¿Entendido? No, pero estoy seguro de que cualquiera que escuche esto ahora en la radio o lo mire en la televisión sentado por ahí probablemente... ¡Oh!, sabes, no saben realmente – la mayoría de los estadounidenses no saben quién es su vecino, y por lo tanto, si no saben cosas simples como esas, no saben de su sistema de salud. Y lo que sabemos al respecto son todas mentiras que nos han dicho sobre los canadienses y los británicos y los franceses.
AMY GOODMAN: Hablas de Hillary Clinton y de lo que trató de hacer bajo Bill Clinton como presidente. Explica lo que intentó.

MICHAEL MOORE: Bueno, pienso que intentó una cosa muy valerosa hace catorce años. Llegó y dijo que debería haber atención sanitaria para todos; que no debería haber condiciones preexistentes; todos están cubiertos, no importa lo que hagas, qué trabajo tengas, o lo que sea. Fue una iniciativa muy valerosa de su parte. Y fue destruida como resultado. Quiero decir que creo que juntaron bastante más de 100 millones de dólares para combatirla.

AMY GOODMAN: Y sin embargo, a las grandes compañías de seguros les gustó, porque ella quería preservar a las cinco grandes. Y otras dijeron que si ella se hubiera librado por completo de las compañías de seguros: habría un solo pagador, habría sido posible explicarlo mejor al pueblo estadounidense.

MICHAEL MOORE: Y ése fue su error, pero ella no llegó a las últimas consecuencias, todo el trecho que era necesario que se recorriera al respecto. Quiero decir, fue realmente el mismo problema – quiero decir, sólo para darte otro ejemplo, es donde los demócratas – sabes, es que a veces quieres entrar a veces con un taladro y agarrar su – porque parecería que su corazón está como en el buen camino. Es como que yo pienso que el corazón de Hillary está en el sitio correcto. Sabes, ella quiere que todos los estadounidenses estén asegurados, pero: ¡eh!, en realidad no podemos librarnos de las compañías de seguros, así que tratemos de desarrollar un pequeño trato, algo como lo que Edwards está proponiendo ahora. Es como Al Gore con la elección de 2000: sabes, en lugar de pedir que toda Florida fuera recontada, donde entonces habría ganado, sólo quisieron volver a contar los distritos demócratas, donde pensaron que obtendrían sus votos. Y fue como decir: ¡vamos! Sabes, porque sólo dan esos pasos a medias, y a todos nos va peor por ello.

Por lo tanto – para pasar rápido a Hillary: ella es ahora – o por lo menos lo fue el año pasado, en el congreso del año pasado – la segunda receptora por su cantidad, de dinero de la industria de la salud, después de Rick Santorum. Él desapareció ahora. Así que, que yo sepa, ella puede ser la número uno ahora. Es muy triste ver que ella esté muy – ellos están en su bolsillo y ella en el de ellos. Y no espero mucho de su parte.

AMY GOODMAN: ¿Hay candidatos presidenciales que piensas que presentan una alternativa?

MICHAEL MOORE: Bueno, sí. Quiero decir – bueno, ante todo, nadie se muestra muy específico, fuera de Edwards, en cuanto a un plan real, y el suyo no es un buen plan. Sabes, el plan de Obama no es igual de específico, y ciertamente está repleto de los mismos defectos que el de Edward y el antiguo plan de Hillary. Kucinich es el más próximo a la idea correcta y, por cierto, el dice todo el tiempo “sin fines de lucro,” o lo que sea. Pero en cierto modo ya no quiero utilizar esa palabra, y quisiera que Dennis no la usara, porque Kaiser Permanente es una aseguradora sin fines de lucro. Blue Cross es una aseguradora sin fines de lucro.

AMY GOODMAN: En realidad, el Sacramento Bee que te criticó dijo: “¿No comprende que Kaiser Permanente no tiene fines de lucro? De modo que ¿por qué dicen algo semejante de una empresa que sí los tiene?

MICHAEL MOORE: Bueno, no. Bueno, correcto, sí. No son sólo los fines de lucro. Es por eso que digo que esencialmente no quieres que ninguna compañía de seguros privada participe, sean privadas o sin fines de lucro, porque – cuando dicen “beneficios,” tienes todas esas inmensas empresas sin fines de lucro que se ocultan bajo la capa de no tener fines de lucro, pero todo lo que les interesa son los beneficios. Todo lo que les interesa es ganar dinero para sí mismas y para sus ejecutivos, y lo que hacen es obsceno. Y por lo tanto, estoy a favor de la eliminación de todas las compañías privadas de seguros. No sé si Kucinich va tan lejos, No sé realmente si parte de las leyes que he leído van tan lejos, porque todas tienen una componente por la que permitirán que las compañías privadas de seguros sigan participando.

AMY GOODMAN: Así que hablas de un solo pagador.

MICHAEL MOORE: Sí.

AMY GOODMAN: ¿Ves una distinción entre un solo pagador y la cobertura universal?

MICHAEL MOORE: Bueno, sí. Por cierto hay una distinción, porque ante todo, quisiera decirte, todos van a decir cobertura universal. Cuando llegue la elección – en las primarias, estoy seguro de que todos los demócratas usarán esa palabra: cobertura universal para todos, cobertura para todos. Escucha, muchos de sus planes, todo lo que van a hacer es que van a tomar tus dólares tributarios y colocarlos en los bolsillos de esas compañías de seguros.

Tenemos que eliminar al intermediario. El gobierno puede dirigir este programa. Lo hace bastante bien en esos otros países. Sabes, si tomas los principales veinticinco países, y si somos el único que no hace nada de los veinticinco, ¿estamos tratando de decir que los otros veinticuatro sólo están metiendo la pata y que somos los inteligentes? No lo creo.

Pienso que es – si tomas un país como Canadá. Sus gastos fijos, su costo administrativo de dirigir su programa nacional consume cerca de un 1,7% de todo el presupuesto. La compañía de seguros promedio en este país gastará entre un 15% y un 30% en gastos fijos, costos administrativos, papeleo, burocracia. Eso puede ser reducido considerablemente si el gobierno lo hace. Pero, desde luego, los republicanos e incluso algunos de los demócratas han hecho un buen trabajo convenciendo al pueblo estadounidense de que el gobierno es malo, el gobierno sólo va a hacer un lío. Y como Al Franken dijo hace unas pocas semanas – lo oí decir – se presentan con la plataforma de que el gobierno es malo, que arruinará las cosas, luego son elegidos y pasan los próximos cuatro años demostrando que tenían razón.

AMY GOODMAN: Al concluir nuestra entrevista con el cineasta ganador del premio Oscar, Michael Moore, en este segmento, transmitimos una secuencia de “SiCKO.” Michael visita a un doctor británico en su oficina en un hospital del NHS – es decir el Servicio Nacional de Salud, y en su casa.

MICHAEL MOORE: ¿Tiene un consultorio familiar?

DOCTOR DEL NHS: Sí, es un consultorio del NHS. Tenemos a nueve doctores en ese consultorio.

MICHAEL MOORE: ¿Les paga el gobierno?

NHS DOCTOR: Pagados por el gobierno, sí.

MICHAEL MOORE: Así que usted trabaja para el gobierno.

DOCTOR DEL NHS: ¡Oh!, sí, ´ ¡por supuesto!

MICHAEL MOORE: Usted es un doctor pagado por el gobierno. Así que al trabajar para el gobierno ¿usted probablemente utiliza el transporte público?

NHS DOCTOR: No, tengo un coche y, sabe, conduzco al trabajo.

MICHAEL MOORE: Un viejo cacharro. Usted vive en una especie parte difícil de la ciudad, ¿o?

DOCTOR DEL NHS: Quiero decir: vivo en una parte sensacional de la ciudad. Es llamada Greenwich. Es una casa adorable. Es una casa de tres pisos.

MICHAEL MOORE: ¿Cuánto pagó por ella?

NHS DOCTOR: 550.000, sí, así que –

MICHAEL MOORE: ¿Libras?

NHS DOCTOR: Sí.

MICHAEL MOORE: O sea un millón de dólares.

NHS DOCTOR: Sí, seguro.

MICHAEL MOORE: ¿Así que los doctores en EE.UU. no tienen que temer necesariamente que haya un sistema de salud universal?

DOCTOR DEL NHS: No. Pienso que alguien quiere tener casas de dos o tres millones de dólares y cuatro o cinco coches hermosos y seis o siete hermosos televisores, entonces, tal vez, sí, tendría que tener una consulta en la que pueda ganar eso.

MICHAEL MOORE: Bueno, la AMA, la AMA en este país, ha convencido a todos los doctores, de que si vamos hacia una medicina socializada se van a ir al hospicio. Y simplemente no es verdad. Los doctores que encontramos en Canadá, los doctores que encontramos en Gran Bretaña, en Francia, viven bastante bien. E incluso cuando voy a la casa de uno de ellos en Gran Bretaña, como usted mencionó. Vive en una casa de un millón de dólares. Conduce un Audi. Vive una vida de yuppy. Espero que los doctores que vayan a ver mi película salgan del cine diciendo: “¡Oh!, por lo menos nuestra buena vida puede ser protegida bajo la medicina socializada.” Nadie quiere quitarles sus grandes casas.

AMY GOODMAN: ¿“Barrio de mala vida,” Michael Moore?

MICHAEL MOORE: Sí, lo contrario de las grandes casas en las que viven los doctores. Bueno, como sabes – quiero decir, pienso que has cubierto el tema – pacientes en Los Ángeles que no pueden pagar su cuenta en el hospital, hospitales que han estado deshaciéndose de ellos en los barrios bajos desde hace cierto tiempo. Simplemente los sacan del hospital, a veces directamente en su bata de hospital, los ponen en un taxi y le dicen al taxista: “llévelos al barrio bajo y déjelos ahí. Y a veces los taxistas tienen que echarlos por la fuerza del auto. Y –

AMY GOODMAN: Tienes un vídeo.

MICHAEL MOORE: Sí. Tenemos una auténtica secuencia de la cámara de seguridad de una paciente de Kaiser que es descartada al borde de la acera por el taxi que Kaiser contrató para llevar a esa mujer y echarla sin zapatos en medio de la calle en su bata del hospital, muy triste. Y estás ahí sentado mirándolo, y no puedes creer que se trate de Estados Unidos de (US)América. Es lo que nosotros – es cómo tratamos a la gente. Quiero decir, yo sólo – yo pienso que cuando la gente ve esta película, va a decir, OK, esto ha ido demasiado lejos, y que hay que detener a esta gente.

AMY GOODMAN: Michael, en la película, hablas de la AMA, hablas de la industria farmacéutica, de la industria de los seguros. En tu sitio en la red, presentas los preparativos para la salida de esta cinta. ¿Cómo reaccionan ante SiCKO?

MICHAEL MOORE: Bueno, primero – quiero decir, han estado – Iré – Voy a volver a justo antes de que comenzáramos a hacer la película, cuando ninguna compañía de seguros estaba dispuesta a asegurarme a mí o a la película, porque sabían que iba a tratar de seguros. Así que incluso fue difícil, sabes, conseguir seguro para este asunto. Luego iniciaron una serie de cosas internamente para advertir a sus empleados: no habléis con Michael Moore; si habláis con Michael Moore, vais a tener serios problemas. Y, en los hechos, realizaron sesiones de entrenamiento sobre cómo reaccionar ante mi persona, en caso que me presentara en su compañía. Tenían – Pfizer tenía un teléfono rojo Michael Moore. Llama este número si lo ves. Quiero decir, es toda esta locura –

AMY GOODMAN: ¿Has llamado a ese número?

MICHAEL MOORE: ¡Oh!, claro. En realidad, el año pasado lo puse – hace un par de años lo puse en Internet, así no más – Le dije a la gente, simplemente llamen ese número, es el teléfono rojo Michael Moore en Pfizer. Simplemente llámenlos y digan: “Está en el edificio. ¡Está en el edificio!”, sabes, sólo para que – al final tuvieron que cerrar esa línea, porque tanta gente estaba haciendo travesuras, pero...

AMY GOODMAN: Así que, ¿qué dicen? ¿Cómo les dicen que hay que portarse contigo en esos memorandos?

MICHAEL MOORE: No corras, no huyas, no tapes la cámara con la mano. Contrataron a un especialista psicólogo en una de las compañías para que le dijera al gerente general cómo funciona mi mente – para que, en otras palabras, supieran cómo distraerme del tema. De modo que si llego a aparecer con un micrófono, el psicólogo dijo: hemos determinado que si puedes llevarlo a hablar de los equipos deportivos de Detroit, dejará de hablarte de las HMO. Y lo leí, y pensé, es bueno. Es bastante bueno.

Así que, en todo caso – pero, ves, no entendieron de qué se trataba, porque esta película nunca iba a ser sobre mi persona persiguiendo a una General Motors o una Pfizer, lo que quería hacer en este caso era algo mucho más amplio y no sólo – no sólo dar caza a una compañía como si, ¡Oh!, ¡caramba!, si sólo nos concentráramos en una compañía, todo estaría bien. Hay algo mucho más importante que tenemos que arreglar en este país. Y, en realidad, es más grande que la situación de la atención sanitaria. Tiene que ver con cómo nos estructuramos como sociedad, cómo nos tratamos los unos a los otros, y esta mentalidad estadounidense de cada cual por su cuenta, cómo hay que detener eso – ese tipo de sociedad “yo” en la que vivimos tiene que pasar a ser el “nosotros” en el que vive el resto del mundo.

AMY GOODMAN: En la película muestras a un hombre que es contratado por la industria de la salud para cuestionar a gente que presenta reclamos. Explica exactamente lo que hace, cómo investiga a la gente.

MICHAEL MOORE: A la industria de los seguros de la salud no le gusta pagar reclamos, porque no ganan dinero. La única manera de obtener un beneficio es si no pagan por tu operación. Si pagan por tu operación y la consulta con tu doctor, y tus medicinas, no ganan ningún dinero. Así que su objetivo es tratar de pagar lo menos posible, lo que te dice directamente que no puede haber ningún margen de maniobra en este asunto del cuidado médico para las compañías de seguro, porque todo – la atención a la salud debiera tener que ver con ayudar a la gente. Y la decisión nunca debiera basarse en si o no, o ¿cómo podemos ahorrar nuestro dinero aquí, o cómo podemos rechazar esa operación?

Así que contratan a esos matones, lo que llamamos matones de las compañías de seguro, quienes, después, digamos – supongamos que tengas que ir, sabes, por un tobillo roto o cualquier cosa, y reciben la factura y dicen: “Vaya, son como 5.000 dólares por un tobillo quebrado. Y no debería costar más de 1.000. No queremos pagar todo eso.” Así que contratan – tienen a esos investigadores, tienen unidades investigativas en las compañías de seguro, y dicen: “¿Sabes qué? Anda e investiga el pasado de Amy Goodman. Anda a investigar si tal vez en su solicitud de seguro de salud no nos dijo algo que ella haya tenido tal vez hace diez años.” Y literalmente van y obtienen esos antecedentes, y harán esa increíble investigación sobre la historia de tu salud para que puedan ir y decir: “¿Sabes qué? No nos dijiste la verdad en ese caso. Tuviste una condición previa. Sabes, esto no lo sabíamos. No nos dijiste. Y por lo tanto, queremos que nos devuelvas el dinero de esa operación, o no vamos a pagar por ella.”

AMY GOODMAN: Una de las partes más fuertes de esta película son la gente que se presenta, como el tipo que dice que no pudo seguir haciéndolo, y que no ha estado investigando a gente durante mucho tiempo. Y después tienes a Linda Penno.

MICHAEL MOORE: Correcto, los denunciantes en la película, especialmente Linda Penno. Es una doctora de Kentucky. Trabajó para Humana. Era recensora médica. Y su trabajo como doctora era revisar reclamos y aprobar o negarlas. Y cuenta en la película y en su testimonio ante el Congreso cómo se esperaba que rechazara un cierto porcentaje de reclamos que provinieran de pacientes, incluso sin considerar si eran genuinos o no. Esperaban, digamos, una tasa de rechazos de un 10%. El doctor en la compañía de seguros, el doctor, el recensor médico, que rechazaba más recibía una contundente bonificación de Navidad. Quiero decir, es rematadamente demencial, de nuevo, que –

AMY GOODMAN: Su salario aumentó de un par de cientos de dólares por semana a millones.

MICHAEL MOORE: A millones, porque rechazaba continuamente. Ya no pudo aguantarlo. Su conciencia se impuso, y renunció, y luego fue y lo denunció al Congreso, y ese testimonio está en la película. Es muy fuerte, y ella es una persona muy valiente por haberlo hecho.

AMY GOODMAN: ¿Cuánta gente reaccionó de esa manera? Dijiste que 25.000 respondieron sobre todos los terribles problemas que han tenido con los seguros de salud, y luego está esa gente...

MICHAEL MOORE: Correcto. Diría que tuvimos unas doscientas personas dentro de la industria – industria farmacéutica, corporaciones hospitalarias, industria de los seguros de salud – que nos escribieron, por el deseo de compartir con nosotros diferentes cosas. Algunos querían ser filmados, otros no. Algunos nos enviaron archivos, algunos – quiero decir, fue realmente sorprendente cuántas personas hubo – cuyas conciencias las fastidiaba, esencialmente. Simplemente no pudieron seguir así.
AMY GOODMAN: ¿Cómo se relaciona esto con “Fahrenheit 11-S”? ¿Qué vincula SiCKO con tus previas películas y “Bowling for Columbine”?

MICHAEL MOORE: Bueno, es una buena pregunta. Hay, realmente, un lazo que va desde “Bowling for Columbine” pasando por “Fahrenheit” a esta cinta. Una parte es el uso del miedo. El motivo por el que no tenemos un mejor sistema es porque nos han hecho temer la medicina socializada, el sistema canadiense, lo que sea, y tratan de atemorizar al pueblo estadounidense, utilizando la ignorancia como un camino para aumentar el nivel del temor en este país. Son estas películas – y en realidad lo he estado haciendo desde “Roger & Me” – son películas sobre – en última instancia sobre nuestro sistema económico. Tenemos un sistema económico, como he dicho antes, que es injusto, no es equitativo, no es democrático. Y hasta que, en última instancia, eso cambie, hasta que construyamos una forma diferente de economía en la manera como nos relacionamos con el capital, no creo que continuaremos teniendo estos problemas, en los que no tienen sufren y los que tienen roban como bandidos.

AMY GOODMAN: ¿Así que cómo lo estás organizando? Mientras estrenas esta película en miles de cines en todo el país en las próximas semanas, también trabajas con sindicatos, trabajas con YouTube, con Oprah, testificas ante el Congreso. Cuéntanos.

MICHAEL MOORE: Sí. Es una especie de extraña convergencia. Pero ¿sabes qué? Es porque este problema afecta a todos los estadounidenses. Y todo tipo de gente y grupos se están poniendo en contacto conmigo y quieren involucrarse en esto. Y así, vamos a tener un esfuerzo organizador muy fuerte a través de la Asociación de Enfermeras de California, a través de Médicos por un Plan Nacional de Salud. MoveOn va a mostrarse muy activo e involucrado en el asunto. De esta manera, muchos de los grupos y uniones que están a la izquierda se están organizando alrededor del tema. Pero también hay, sabes, cosas, como dijiste, como YouTube, gente como Oprah, que ha decidido convertir esto en un tema muy importante, porque es algo que a ella la preocupa mucho. Estuve en su show hace un par de semanas, y ella pidió a sus admiradores que envíen sus historias de horror de la salud a su sitio en la Red cuando se estrene la película. Ella hará un acto público sobre este tema en otoño. Así que yo –

AMY GOODMAN: ¿YouTube?

MICHAEL MOORE: YouTube, de nuevo, está pidiendo que la gente grabe sus historias en vídeo y las coloque en YouTube, y va a haber toda una sección en YouTube de gente que informa sobre lo que la compañía de seguro les hizo a ellos o a un miembro de su familia o a un amigo, o el hospital o la compañía farmacéutica, donde tienen que pagar por medicinas, o sobre medicamentos que no pueden obtener.

Así que pienso que tendremos lo que llaman un efecto viral, en el sentido – y espero que así sea – de que la gente, que esa gente, pueda expresarse. Y de otra manera la gente está sentada en su casa en todo el país, sufriendo y sin preguntarse cómo alguna vez puede ser escuchada. Y espero que a través de mi sitio en la Red, a través de la Asociación de Enfermeras de California, a través de YouTube, a través del sitio de Oprah, a través de otros que vayan a participar, y creo que vamos a conocer lo que realmente están sufriendo los estadounidenses. Y tengo que creer que algo bueno va a salir de esto. Y vamos a presionar duro a los candidatos al respecto, especialmente a los demócratas.

AMY GOODMAN: ¿Vas a hacer una segunda película, acosándolos? ¿Vas a tener a un hombre vestido de pollo siguiéndolos?

MICHAEL MOORE: ¡Oh!, te refieres a nuestro pollo combatiente contra el crimen corporativo en nuestro antiguo show en la televisión. Gracias por recordarte de ese pollo. No, en realidad vamos a ir a Nuevo Hampshire a fines de esta semana. Y vamos a publicar información para el público sobre quién compró y pagó por los candidatos que se presentan para presidentes y para puestos públicos.

AMY GOODMAN: ¿Hasta qué punto son comprados y pagados?

MICHAEL MOORE: Bueno, tendrás que esperar hasta el fin de semana para oír la respuesta. Pero déjame decir sólo que no será bonito. Odio decirlo ¿pero sabes qué? Y de nuevo, quiero decir, me gusta una buena parte de los candidatos que se están presentando, por una serie de razones. Pero, sabes, si todos nos lanzamos a apoyarlos demasiado rápido, sin obligarlos a adoptar buenas posiciones sobre estos temas, no creo que vayamos a llegar a ninguna parte. Los demócratas ya han demostrado que desde la elección de noviembre, que irán lento si les es posible. Y así – ya hemos visto cuál es la posición de Hillary sobre esto, y, por cierto, con su posición sobre la guerra, hace que a gente que de otra manera le gustaría votar por ella, que quisiera ver a nuestra primera mujer presidenta, le sea muy difícil votar por ella, porque simplemente no puede apoyar a alguien que apoyó durante tanto tiempo la guerra y que recibe contribuciones tan grandes de la industria de la salud.

AMY GOODMAN: Michael Moore, ¿le sorprendió algo que descubrió al hacer esta película?

MICHAEL MOORE: Sí, constantemente – hay que una cosa que realmente me impresionó. Cuando estaba entrevistando al doctor británico, y le preguntaba cuánto estaba ganando – sabes, gana algo como un poco menos de 200.000 dólares al año – y me dijo: “Pero mi sueldo se basa en la calidad del trabajo que hago. Si logro que una mayor cantidad de mis pacientes deje de fumar este año o si reduzco su colesterol o su presión sanguínea o su azúcar, gano más. Así que esto se basa realmente en cuán saludables son mis pacientes. Así que tengo un incentivo para hacer realmente un buen trabajo para ganar dinero.”

Y pensé, ¡caramba!, aquí es todo lo contrario. Aquí mientras más gente fume o no coma bien, o lo que sea, que termine con enfermedades o afecciones, eso significa más dinero para las compañías farmacéuticas, más dinero para los doctores, más dinero para los hospitales. Todos ganan cuando te enfermas.

Y me llevó a pensar mucho sobre mi propia persona, porque cuando yo estuve allí y me dije: tal vez una forma de hablar a la gente, una forma de derrotar al sistema, por lo menos a este sistema, es que todos debiéramos tratar de cuidarnos un poco mejor, y comenzar por el número uno, yo mismo. Y así, comencé a comer frutas y vegetales. No sé si has oído hablar de esas cosas, pero son de diferentes colores y son crujientes, y, sabes, son muy buenas para ti, si no las has probado. Sabes, tu madre está sentada allá. No sabes si yo debiera subrayar esto, pero tu mamá está sentada allá, y se ve como si hubiera hecho un buen trabajo enseñándote la importancia de frutas y vegetales.

AMY GOODMAN: Hizo un buen trabajo.

MICHAEL MOORE: Sí. Y dijo que tú fuiste una niña excelente, a propósito. Nos perdimos eso sin filmarlo, pero quiero que nuestros espectadores y radioescuchas sepan que tu mamá aprueba en mucho que seas como eres.

El otro aspecto, es que comencé a ir a dar un paseo cada día. Así que salgo de paseo durante algo como media hora por día, y simplemente – me siento 100% mejor. He perdido 14 kilos. No te preocupes. No voy a – no me vas a ver en un vídeo de gimnasia como el de Jane Fonda, ni nada. Sólo digo, sin embargo, que si sólo – cada uno de nosotros – si todos simplemente hiciéramos un par de cosas para cuidarnos mejor, podemos evitar este demencial sistema de salud. ¿Y sabes qué? Pienso que también es mejor para el planeta. De nuevo, consumimos tantas cosas en demasía como estadounidenses, y todo lo que necesitamos es pensar un poco en la forma cómo nos comportamos. Así que – y lo digo por mi propia persona, comienza conmigo.

Salud compartida


Sicko, de Michael Moore.
No dejar pasar!
Y van dos aportes muy valiosos de Libreta Chatarra, aquí y aquí.

Sale mañana