domingo, noviembre 18, 2007

Poniéndole teoría a la práctica

Hoy responde Alessandra Rampolla desde su libro "SEXO... ¡¿y ahora qué hago?!

¿Es cierto que si el hombre retira su pene antes de eyacular se evita el embarazo? Y si es así, ¿este método sería mejor aún si también utiliza condón?

No es cierto que si el hombre retira su pene antes de eyacular dentro de la vagina puede evitarse el embarazo. Resulta que cuando el hombre está excitado, a menudo segrega un líquido preeyaculatorio que puede contener espermatozoides. Por lo tanto, aún si el hombre retira su pene antes de la eyaculación propiamente dicha, al no existir método barrera, es posible que puedan haber sido depositados espermatozoides en el canal vaginal, de lo que resultará un embarazo si la mujer se encuentra en su período fértil. El combinar esta fallida técnica de retiro con un posterior uso de condón, durante la misma actividad, tampoco resulta favorable, por lo antes explicado.

Si una mujer sostiene relaciones sexuales el último día de su ciclo menstrual, ¿puede quedar embarazada?

Muchas personas consideran que tener relaciones sexuales durante la menstruación es una manera efectiva para evitar el embarazo. Sin embargo, no es necesariamente el caso. El endometrio o las paredes del útero proveen el ambiente idóneo para que se nutra y crezca el óvulo fecundado. Tiene sentido pensar que si durante la menstruación el endometrio se está desprendiendo, no se pueda lograr la anidación del óvulo fecundado durante ese período.
La verdad del caso es que aunque las probabilidades de embarazo disminuyen durante la menstruación, no desaparecen por completo. Además, lo que se dificulta es la anidación del óvulo fecundado en el endometrio y no la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Por lo tanto, las precauciones habitualmente tomadas por la pareja para evitar el embarazo deben continuarse durante la menstruación.

jueves, noviembre 15, 2007

Gacetilla de prensa :: Lunes 19/11

CICLO DE ECOLOGÍA (cine - video - debate)
(1994-2007) Catorce años consecutivos en defensa del Medio Ambiente / Declarado de Interés Municipal por el Honorable Concejo Municipal de Rosario - Decreto Nº 18168/00

Lunes 19/11 - 20.00 hs - "Sobrevivencia - Amigos de la Tierra (Paraguay) en Rosario"

Con muchisimo orgullo anunciamos la presencia de "Sobrevivencia Amigos de la Tierra" del Paraguay. Esta ONG, fundada en 1986 y conformada a partír de un grupo interdisciplinario, centró sus esfuerzos en la consolidación de una modalidad de trabajo que responda a la difícil y compleja realidad paraguaya. La conservación y restauración de la calidad del ambiente, la defensa de la integridad de las comunidades y la promoción de los valores culturales y modos de ser propios es una de las misiones de esta progresista ONG paraguaya.

"Sobrevivencia" prioriza en sus acciones a los sectores indígenas, amenazadas hoy por etnocidio y ecocidio, a las comunidades campesinas y a las comunidades marginalizadas de las ciudades. Esta noche el Arquitecto Oscar Rivas y el Ing. Elías Díaz Peña (**) nos hablaran del El bosque YVYRATY, observatorio de la biodiversidad de la selva central del Paraguay y producción y cosecha de agua dulce en la ecogranja ARAI RAPE (camino de las nubes) y también sobre Conservación, restauración y uso sustentable de la cuenca del río Ypané.

Coordinación : Sergio Rinaldi (Periodista)
Invita: Taller Ecologista
Entrada Libre y Gratuita

Centro Cultural Bernardino Rivadavia - San Martín 1080 - Plaza Montenegro - Rosario

(**) Oscar Rivas, Arquitecto, especializado en Planificación de uso del Territorio, en Políticas Públicas y Medio Ambiente, con trabajos en Etnografía. Elía Díaz Peña, Ingeniero, Master Science en Hidrología. Especializado en Ecología.Ambos son "Premio Ambiental Goldman" año 2000.

martes, noviembre 13, 2007

Cuando el río suena

La verdad incómoda del
Gran Rosario y la soja



El camarógrafo enfoca de cerca y la cámara sigue el movimiento de los protagonistas acompañando sus andares y registrando sus testimonios. La lente no intenta magnificar las imágenes ni engrandecer a los personajes capturados por el celuloide. Precisamente busca lo contrario, mostrarlos cómo lo que son, ciudadanos con trabajos normales, vecinos del barrio. Y justamente es esa falta de distinción social la que hace destacar la tarea que estos ciudadanos decidieron llevar a cabo. “Cuando el río suena” no sólo es la película que expone las trágicas consecuencias que provoca el boom sojero en el cordón industrial de Rosario, sino la que también refleja –y dignifica– la lucha de vecinos comunes que para cuidar su salud y defender al planeta, deben enfrentar la contaminación y denunciar las infracciones que cometen grandes corporaciones instaladas a muy poca distancia de sus hogares.
Producido por la agrupación Vecinos AutoConvocados de Granadero Baigorria y dirigido por el realizador mexicano Fernando Buen Abad, más la asistencia y coordinación del rosarino Julián Alfano, los autores advierten que cuando los problemas se hacen cotidianos, se vuelven invisibles, silenciosos. Por eso el documental navega a lo largo y a lo ancho del río Paraná y colecta imágenes del Barrio El Espinillo, San Lorenzo, Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez, para mostrar otras realidades muchas veces ocultas en los medios masivos locales.
Los testimonios son fuertes, precisamente por la cercanía de los problemas enunciados. Los derrumbes de las islas y la costa de la ciudad encuentran su causa por la falta de controles a las empresas que dragan el río. La contaminación de los humedales se pone en evidencia como también los conflictos reales que provoca la producción de biocombustibles. O la posibilidad de desalojo que sufren los habitantes del Barrio El Espinillo, comunidades pesqueras que viven en la orilla del Paraná desde hace tres generaciones, y que podrían ser desterradas para usar aquellas tierras para la cosecha de soja. Cada una de las realidades es acompañada por la música de Jorge Fandermole y analizada por miembros de agrupaciones y personas que estudian y denuncian los abusos, así como también por víctimas de los mismos.
Ver el río tan dañado es un golpe muy fuerte para todos aquellos que entienden a los recursos naturales como propios. Lo mismo sucede con las ciudades, donde, por ejemplo en San Lorenzo, los vecinos conviven a pocos metros con industrias contaminantes que instalan silos enormes y utilizan fertilizantes que contagian graves enfermedades en la comunidad. El Plan Circunvalar, impulsado principalmente por la industria sojera, tampoco queda exento de las críticas fundamentadas ya que el transporte de camiones, 1400 camiones por día aproximadamente, provoca en los vecinos otro gran aluvión de enfermedades no sólo en los humanos sino también en los animales de la zona.
“Cuando el río suena” es una obra sin fines de lucro que propone también que se analice cómo se distribuye la riqueza que salen de la transformación de los recursos naturales comunes y –desafortunadamente– limitados. La película no se plantea como un producto que es opuesto al progreso, sino que invita a crear una nueva forma de organización económica y social que resulte beneficioso para las grandes mayorías del país, y fundamentalmente estimulando una armonía posible con la naturaleza.

El libro antes del film

Amor y espanto, tras
el rastro de El Pasado

Hasta llegar a casi la mitad del libro, todavía sin acceder a los últimos párrafos de esta primera parte, la historia propuesta por Alan Pauls podría interpretarse como una buena oportunidad para conocer a fondo los detalles de una historia de amor, que si bien terminó, aún puede ofrecer un nuevo momento maravillo como otros de los tanto que tiene en su haber. Aquel era un noviazgo que supo durar 13 años hasta que un día, de común acuerdo, el romance terminó, él empezó a vivir cosas nuevas, ella tardó en olvidarlo y muchas veces trató nuevamente de conquistarlo. Posiblemente así podría ser el argumento de esta primera mitad, más el poderoso agregado de la pluma de Pauls, que sabe añadir tantos detalles cómo imágenes quiere incrustar en la mente del lector, quién finalmente no puede evitar recorrer aquellas palabras sin embriagarse. Pero luego de unos párrafos más, la historia se vuelve otra, una poblada de tragedias y momentos bizarros. El escritor captura al lector, Pauls construye una cárcel donde la única salida será consumir hasta destruir lo que queda de un amor que antes supo ser hermoso.
“El pasado” tiene 551 páginas, el galardón del premio Herralde de Novela, una adaptación cinematográfica del mismo nombre y con el protagonismo de Gael Garcia Bernal –que en breve llegará a los cines de Rosario– y posee una historia tan bonita como siniestra.
Rímini y Sofía tuvieron uno de esos amores absolutos que nacen en la adolescencia. Fueron la envidia de sus amigos y a lo largo de tantos años de sana convivencia supieron crear un universo propio lleno de complicidades. Cuando toman la decisión de separarse tratan de no corromper lo ganado y pautan alejarse uno del otro de la forma más ordenada posible. Pero en la separación de bienes, Sofía recibe todas las fotos de la pareja con la promesa de Rímini de que algún día se tomará el tiempo necesario para ir a buscarlas, clasificarlas y repartirlas como es debido. Pero ansiado de libertad, Rímini evade la tarea prometida y aquel pendiente lo condenará para siempre.
La novela persigue a Rímini mientras intentar alejarse de los recuerdos compartidos que habitan en el pasado. Quiere liberarse del peso de aquellos años; consigue nueva novia, se concentra en su trabajo de traductor y experimenta con sustancias ilícitas. Pero Sofía no ha muerto, y reaparecerá para reclamar una identidad que, aunque ya no tienen, todavía no han perdido.
El amor que no terminó cambiará de forma. Para Sofía no habrá moral capaz de frenar sus deseos de reconquistarlo, martirizarlo o salvarle la vida. Espectro vengador, enamorada insomne, será la repartición de fotos el pendiente por el que conjugar el amor con el espanto.
La primera edición de “El pasado” fue publicada en el año 2003, por aquel tiempo Pauls tenía 44 años y confesaba haber puesto varios momentos de su propia historia en esta novela que pone al desnudo el otro lado de la figura social llamada pareja. Autor de otros tres libros de ficción, “El pudor del pornógrafo”, “El coloquio” y “Wasabi”, fue recién con esta obra que no sólo logró acceder a un mayor numero de lectores, y ahora a la masividad con la adaptación al cine, sino que también consiguió reconocimientos de escritores consagrados. “El surgimiento de Alan Pauls es lo mejor que podría haberle pasado a la literatura argentina desde la estrella de Manuel Puig”, opinó Ricardo Piglia, al tiempo que Roberto Bolaño le dedicó el último texto de su obra “El gaucho insufrible”.

domingo, noviembre 04, 2007

Fue en un pueblo con mar

donde nos encontramos...

Y todavía hoy suceden cosas. Diariamente.
Allá no quedó una noche de estrella fugaz ni un amanecer en la playa. Allá no quedó nada porque todo lo trajimos con nosotros.
Y andamos así, con mochilas pobladas de recuerdos de magia, y haciendo futuro.
Hoy me contaste que te mirás en mis ojos... es que mis ojos te sacan fotos cuando te ven. Tratan de refugiarte, tratan de retener más fragmentos de vos. Y lo mismo le pasa a mi boca, a mis oídos, a todo mi cuerpo cuando estamos juntos.
Mis palabras te nombran, mis besos te besan. Desde que nos conocimos, en un colectivo hacia el sur tomando mates en la madrugada, estamos juntos.

Y a mi antes no me pasaba eso de encontrarte...

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sábado, noviembre 03, 2007

Vean arder mi látigo sobre el viejo tambor de la poesía

Este es un poema tirado por caballos.
Voy de pie, voy aullando.
Una palabra brilla sobre mi lengua seca, polvorienta
quiere trazar sus círculos concéntricos en un agua que cante
¡arre caballos!

Llevo “todo el hocico en llamas como un feroz ladrido”
Yo soy el payador sobre cubierta
apretando una viola frente a la ciudad en ruinas
Dejen libre la calle, ¡no canto porque sí!

Yo busco un mundo: otro
Yo no enumero la cristalería
quiero hacerla pedazos.

Este es un poema tirado por caballos
Vean arder mi látigo sobre el viejo tambor de la poesía
háganse a un lado...
cargo un espinazo,
un fósil atado con alambre,
un enfermo de amor,
una huesera al rojo vivo,
una tumba de besos al fondo de mi carne
con este poema vago, divago, briago


Yo payador, las riendas, el párpado a los tumbos ¿equivocado?
Como el que abrió un paraguas que el sol derribó a besos
Como el ciego que jura por la luz que lo alumbra
¡A contrapelo vamos! Volando

¿Acaso alguien vio un sueño tirado por caballos?
¿un tatuaje en el muslo que arrastran por el cielo?
ahora se puede ver
no hay imposibles en el vértigo de una cama de bronce
(tirada por caballos)

donde salo tu carne de mujer

¡Arre malditos vamos!
Agiten sus collares de sangre
Llevo espuma en la boca,
una navaja en cada mano llevo,
hilachas de otro rostro ganadas con sudor,
y un anzuelo de plumas,
y un as de pocas pulgas

Yo quiero un mundo: ¡otro!

Este es un poema tirado por caballos
Este es el payador sobre cubierta
El espectáculo de la persecución estalla
y vienen ya las aves de rapiña,
y las aletas de los tiburones,
y asoma la lava del volcán,
y un derrumbe de piedras con el rostro de aquella...

por eso ¡arre caballos!
hay que apretar el paso,
yo espuelas, yo cananas, yo polainas, yo arenga
atravesando sueños que se anudan en amargas regiones,
osamentas de voces de bruces en la tierra

El paisaje, el lenguaje
(no hay quien tome nota de esta respiración agitada)


Cerca del carromato se agrietaron las calles.
Nos sigue un ulular...
nos embiste lo incierto
(en el paquete del futuro no hallarás más que una muleta)

¡No entienden que yo quiero un mundo; otro!
Yo cabriola,
yo baile,
yo marimba,
yo quiero el poema planeando sobre mi cabeza
mi cuello en libertad

Este es un poema tirado por caballos,
van mis muertos aquí
sus huesos hablan con el frío
este es el payador sobre cubierta
sobre sus ojos una ciudad en ruinas
alguna vez su lengua fue un pedazo de trapo
frente al cuerpo de la belleza
ahora quiere cantar
y dice
y grita
¡que nadie se me cruce...!
voy alerta, de pie, pañuelo rojo
funyi, cuchillo, banderola
Atravesando sedas que se recuerdan en una antigua danza

ángeles de chatarra engominados
cortinados movidos por un guante vacío
... y una cifra tristísima de gente que no está

Yo soy el payador sobre cubierta
“mis versos van revueltos y encendidos como mi corazón”
debo enterrar palabras en el fuego,
urge que entregue un par de cartas,
urge que llegue a un mitin,
debo entonar un himno,
urge que escuche a mi hijo su primera palabra

cuando Yazmín, lo abriga con sus plumas de asombro

No quiero la palabra saciada de sí misma
ni la verdad dorada, donde no cruje un pájaro
no quiero almacenar saliva,
ni la tos delicada que recoje su aplauso
quiero besar el caos
los escombros del cielo no me dan de beber

Yo soy el payador que quiere un mundo: Otro
Ybusca en el polvo del poema, acaso una respiración inútil, boca a boca
quizás un vaso de sangre donde no quepa ni una sola gota de miedo
así de día, tantos días que abro los ojos en el barro

¿Huir de este poema?
¿Arrojarme al vacío?
¿Tirarme por la borda?
¿En los brazos de quién?
¿De qué supuesta pureza?
¿En qué animal de signos que no sea este relámpago?

El lenguaje; el paisaje.

¡No me muevo de aquí!
Va echando chispas este sueño
Vi desfilar al miedo, la infamia, el verso flaco,
los ojos van vendados debajo de los ojos,
la boca amordazada debajo de la boca y una lengua estaqueada a mitad del silencio

Yo soy el payador sobre cubierta
¡no canto porque sí !
porque tal vez humeando entré a la vida

Este es un poema tirado por caballos
cruza bajo los grandes árboles de la historia
entre los delicados gestos de los mortales
voy de pie
voy aullando

Yo quiero un mundo ¡éste!
Yo me quito el sombrero
¡buenos días señora del placer!

¡arrabales salvajes / buenos días!.

Exigencias mayores

"...Estupefacto, la sujeté entre mis brazos y la abracé. En ese momento, una vaga idea que había estado recorriendo en mi mente adoptó el enfoque afilado de una cuchilla. Me di cuenta de que mi historia es su historia; es la historia de todo aquel que la oiga. Esa mujer no había sentido nunca el azote del viento a temperaturas bajo cero, no había caminado nunca tambaleándose en medio de una ventisca a una gran altura, ni había contemplado con horror cómo su cuerpo se consumía por inanición. Sin embargo, ¿había alguna duda de que ella había sufrido tanto como yo? Siempre había pensado que mi historia era única, algo tan extremo y atroz que sólo los que habían estado allí podían entender realmente por lo que habíamos pasado pero, en esencia -la esencia de los sentimientos humanos-, mi historia es la historia más habitual del mundo. En ocasiones, todos nos enfrentamos a la desesperación. Todos sufrimos el dolor, el abandono, nos enfrentaremos a la inevitable proximidad de la muerte. Mientras abrazaba a aquella triste mujer, se me escapó una frase.
-Todos tenemos nuestros propios Andes -le dije."