domingo, octubre 29, 2006

Entonando

manantial de notas
de leche y de miel
hoy me hace falta verte bien
patagonia seca
cuna de mis pies
hoy me hace falta verte bien
calle de relojes
luna de neón
hoy me hace falta verte bien
río de colores
duerme en el mar
hoy me hace falta verte bien
línea de tus ojos
sol de amanecer
hoy me hace falta verte bien
hora de dormirse
apago la luz
hoy me hace falta verte bien

Lisandro Aristimuño

miércoles, octubre 25, 2006

!!!

lunes, octubre 23, 2006

Como tantas veces

Como tantas otras veces escribo sin machetes, sin red donde corregir o pulir los pensamientos y los recuerdos, que buscan plasmarse aquí como huellas, como constancias o como trozos, pedazos y fragmentos de mi paso por este mundo. Por mi visión de algunas cosas de la vida, que pueden legitimizar a otros desde la causa común y/o la diferencia.
Cuando leo blogs, libros, poemas, historias, cada tanto se produce cierta inspiración o la impresión de que las letras ajenas funcionan como combustible. Cuando escribo desde la pantalla o la hoja en blanco, la sensación es distinta. El hecho de compartirlo me hace reflexionar lo que cuento, o más bien, lo que busco contar. No hay intención más primaria que sencillamente ver donde estoy. Pero no para echar luz sobre lo que viene sino por el simple placer de inventar mapas.
Viajando a veces también me pasa que me siento una sencilla parte de una compleja historia mucho más sencilla que se sucede hace millones de años. Voy hacia atrás cuando encuentro un territorio, como puede ser una montaña, que es parte del mundo sin haber recibido tantas transformaciones humanas. Me encanta estar un rato en lugares así, y me encanta saber que existen aunque tal vez yo nunca pueda contemplarlos más que por fotos, relatos o la sospecha de mi imaginación.
Pasaron muchas cosas desde el último escrito publicado hasta estas nuevas palabras que vuelven. Incluso llegué a mis primeros 26 años de existencia haciendo un cumpleaños como una fiesta. Y cómo no siempre fue así, la novedad se convirtió en bienvenida. En ese sentido, los amigos, la familia, los amores, son de los mejores mapas que pueden existir en el universo. Esa historia que tiene tanto movimiento, que nos genera tanta pasión, que nos invita a respirar a cada instante.
Estamos también llenos de tragedias cada uno. Las de antes, las que vendrán, las de este durante. Y nos vamos a morir en un rato, mañana, o dentro de unos años, cuando los tríos reemplacen a las parejas capaz. "Es otro tramo del viaje" fueron tal vez las palabras de Tolkien. La muerte avisa que se viene, que no va a faltar a la cita, que nos quiere conocer en detalle. Y hacia allá vamos, pero... viviendo. Con muchas ganas de seguir respirando.
Conozco a la muerte y a la tristeza de cerca. Hemos sido vecinos durante mucho tiempo. Aprendí a incorporarlas, como lo que son. Porque en el mismo barrio, supe de otras existencias que poblaron de sol las calles y las ventanas. Por el futuro, también anda yendo y viniendo la esperanza. Y el refugio de sonrisas que puede ser una mujer.
Pero escribir sobre mujer o mujeres es más complicado. Incluso es más tentador acoplar tantas ilusiones propias y ajenas en la palabra "amor" y pasar a un punto y aparte. Es que cada historia de personas reales contada por una sola de esas personas tiene sabor a injusticia.
Somos tantos lo que arman una vida... Conectados entre sucesos de los que no sabremos nunca, o de los que nos trasladaron una verdad con tantas posibilidades de ser mentira.
Pero en la duda, siempre anda el cosquilleo y la curiosidad del sentimiento propio e irrefutable que se asoma como grito o como silencio desde adentro y pide permiso para compartir en este ancho mundo, una palabra, un beso, una mirada, un abrazo o cualquier cosa que que transite desde lo más profundo hacia una comunidad con vida latente.

Palabras que te tocan y se van por su propio camino. Palabras que se quedan como lo que fueron, a pesar de que el clima cambie proximamente. Palabras como mapas, no para volver, no para añadir más melancolía de la que sobra. Palabras que comparten, una de las tantas historias que se suceden, que le deben su paso a otras historias anteriores, y que serán dejadas atrás cuando los poderes del mundo decidan que el ciclo va por otra vuelta.
Gracias, sobretodo, por el plural. Y si algo aprendí, de ende veraz, es que aprender, llegando hasta un resultado o simplemente alimentando las ganas, no tiene que ser un camino de sufrimiento sino todo lo contrario.
Que el conocimiento, que es otro de los sinónimos del compartir, no nos sea lejano.
Y mil veces buenas noches mientras tanto.

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viernes, octubre 13, 2006

El próximo paso

Un cuaderno y varias biromes, se mezclan entre la música y la ropa, para ser protagonistas de la mochila que en breve parte hacia las montañas de Mina Clavero, Córdoba.
Poco equipaje y muchas ganas de sumar durante el camino.
Hasta pronto y buena suerte.

Ale, desde el tiempo que nos toca.




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lunes, octubre 09, 2006

A muchos de mis escritos le faltan vocales

El fuego.
Trae luz y calor, al mismo tiempo que necesita combustible.

de una posdata otra,
mientras pasean por El Parque de las Velas Azules

domingo, octubre 08, 2006

Veinte millones de pasos

El 20 de junio de 1971, Dave Kunst, junto a su hermano John y una mula de carga llamada "Willie Makeit", salió caminando hacia el este desde Waseca, Minessota, Estados Unidos.
Al llegar a New York cruzaron el Atlántico en avión hasta Lisboa Luego atravesaron caminando Portugal, España, Francia, Mónaco, Italia, Yugoslavia, Bulgaria, Turquía e Irán. El 21 de octubre de 1972, unos bandidos los asaltaron en las montañas de Hindukush, en Afganistán; les dispararon, John murió y Dave quedo herido.
Al salir del hospital, decidió seguir y caminó por Pakistán y la India. En Calcuta tomó un avión para cruzar el Océano Índico hasta Perth, en Australia Occidental.
Desde allí caminó hasta Sidney, cruzó el Océano Pacífico hasta Newport Beach, en California, y terminó el viaje caminando hasta su casa de Waseca.
24.421 km es la distancia que recorrió, en la caminata que duró un total de 4 años, 3 meses, y 16 días, y donde gastó 21 pares de zapatos...

Revista Tiempo de Aventura
Nro. 90 - Octubre 06

sábado, octubre 07, 2006

Ponele aventura caramba

"...Escribo bajo las melodías de L. Aristimuño (guada, por suerte una vez más, marca tendencia). Esta vez quiero contar que ya no voy tras mi pasado. Ando libre de deudas y suposiciones (como que hubiera sido si...). Y voy hacia un horizonte que no conozco.
Una vez, hace unos años, pasó algo que no generé y que hizo que mi vida se vuelva otra. Influido por esas cosas, me equivoqué unas cuantas veces. A fuerza de empuje y sacrificio la situación fue mejorando y, mientras pude, volví para atrás queriendo corregir los pasos en falso.
Ese ciclo terminó, ya repasé las viejas huellas.
El horizonte es incierto hoy. [ Ando buscando y compartiendo queriendo descubrir ]. Ya no es dolor lo que empuja; son ganas y un que se yo que alienta bajo la premisa de que todo va a salir bien.
Hay tanto que se puede hacer que comenzar poquito a poco pinta como la mejor opción.
Por estas u otras cosas, estoy llenando con música mi casa. Y todo eso sucede al ritmo del ponele aventura caramba..."


breve extrato de una posdata que,
trepada en mi hombro, se sospecha dedicada
a documentar los tiempos y las cosas que pasan

jueves, octubre 05, 2006

Andando

Escribo sin borradores, lentamente. Esta luna llena que invade la ciudad va guiando mis manos y avisa que ya no son tiempos de tormenta.
Lo que no sucedió en el mañana que no fue, hizo de mi un peregrino que ha perdido el mapa pero no la paz.
Lo que no quiso pasar... se quedó en el camino. No se perdió, está ahí, detrás, esperando que alguien retroceda o disfrutando de la soledad. Esta vez yo seguí, a pie, por el gusto del asombro y la esperanza.
Una diminuta posdata me sigue debajo, se me ha prendido al andar mientras toma nota sobre colores y paisajes. Las horas que no se detienen y se van, permiten que la luna comparta más la luz y que la naturaleza se muestre en su abundancia.
[ Hay mucho que no conozco todavía. Y voy. ]

domingo, octubre 01, 2006

Tus estrellas

No puede dejarte de ver arañando el silencio con tus ojos, tratando de decir algo que las palabras nunca hubieran dicho mejor. Aquella mirada era el resumen de la noche posado en tus ojos, con su lluvia, su viento y tu miedo al mar de aquel sueño que te conté.
No puede dejarte de ver describiendo una estrella descubierta por mí en tu erótica constelación, que no cabe en los mapas del cielo. Tu mano, dibujando en el aire, era capaz de ponerle color al espacio vacío, que se llenaba con la luz de la estrella brillante.

Cuida bien tus estrellas, mujer,
cuida bien tus estrellas.

No puede dejar de decir que hay idiomas perfectos por descubrir y que son olvidados frecuentemente en el tedio del tiempo. Y que hay que buscarlos, porque los barcos y las piedras tiene abecedarios mejores para demostrar que son bellos sencillamente, sin palabras o esquemas.
No puede dejar de decir que esta triste canción a tu lado oscurece, que quizá este sea el último misterio que mirarán tus ojos nacer de mis manos. Pues es tarde quizá para mí y Caín me ha marcado en la frente. Pero quiero alertarte de un gran peligro y quisiera encenderte esta frase en la mente:

Cuida bien tus estrellas, mujer,
cuida bien tus estrellas
y que nunca las pierdas.