martes, junio 27, 2006

Puede pasar

[Estoy pensando en ir al psicólogo]

Rompí con esa chica y ellos me enviaron al psicólogo quien me dijo: ‘¿Por qué está tan deprimido e hizo todas esas cosas?’. Le dije: ‘Yo quería a esa chica y me dejó’. Y él dijo: ‘Bien, tenemos que analizar eso’. Y yo le dije: ‘No hay nada que analizar. Yo la quiero y me dejó’. Y él me dice: ‘Bien, ¿pero por qué es tan intenso ese sentimiento?’. Y le dije: ‘Porque la amo’. Y él dijo: ‘Pero, ¿qué es lo que hay debajo de eso?’. Y yo dije: ‘Nada’. Y él dijo: ‘Te daremos medicación’. Y yo le dije: ‘Yo no quiero medicación. Yo quiero la chica’. Y él dijo: ‘Vamos a trabajar en eso’. Así que, en este punto, yo agarré el matafuegos y lo golpeé en la nuca.
Woody Allen

Aventuras de un ermitaño con mucha vida social

[cosas que hice para luego poder escribirlas en el blog]


Desde que volví al colectivo me compré un paquete de caramelos de menta para convidarle a la gente que tose frecuentemente.
Ya dí dos.

Iba caminando por la calle y veo que alguien se acerca con ánimos de romper el silencio.
Desconocido -Disculpe, ¿le puedo hacer una pregunta?
Yo -Sí, pero sólo si no es una pregunta capciosa.
Desconocido -Ehhhhhhhh... (se quedó así un rato y se después se fue).

jueves, junio 22, 2006

Secretamente bailando

Buenas... En principio esto que aquí se escribe, iba a tener una especie de borrador previo, pero ya hay que empezar a descansar el ojo y no dan los tiempos. Así que, más que nunca, lo que leen es lo que hay (que es lo que yo también leo, este blog además cumple su función de hacerme recordar ciertas cosas).
Lo que quiero contar es que básicamente hay un mundo de cambios dando vueltas por estas tierras. Hablo de cosas concretas que se pueden ver, oír, medir y comparar. Sumando a la recuperación del ojo operado y a la previa del nuevo ojo que ya se viene, esta fue una semana de más entregas de trabajos prácticos, algunos con carácter de parcial, más otras cosas que fueron surgiendo y necesitaron de una rápida definición. Otra vez me demostré ser un hijo del rigor en algunas cuestiones, pero la parte que me gusto es que pude cerrar casi todo. Esta vez, tener pendientes fue una circunstancia y no una actitud. Esa cuestión es donde más se concretan los cambios vigentes.
Y creo que, de alguna manera, le encontré una vuelta más a Periodismo. Sigo enojado con los medios pero, ahora, mantengo otro sentimiento sobre la profesión o la práctica. El ejercicio de hacer entrevistas realmente me apasiona. Esta semana me tocó entrevistar a dos personas de 48 años y completamente diferentes entre si.
Una de ellas, es una mujer artesana, que recorre el país durante las fiestas nacionales. Por Catamarca, Córdoba, Entre Ríos y tantas provincias más, ella, junto a su esposo, llevan su carpa y su arte para poder venderlo en festivales y disfrutar del contacto con la gente. Hablando de su vida, la mujer hace foco allí, en el hecho de conocer gente, como la parte que más le gusta, donde se siente menos sola y mucho más viva al mismo tiempo. También vimos las cosas pesadas, del uso de los políticos, de las etapas sin dinero y de todas esas yerbas que complican la existencia.
La otra persona es un hombre, gerente de una de las empresas más grosas del país. La entrevista fue en su despacho y hablamos sobre logística, y sobre el desafío de resolver problemas a corto y largo plazo, entre otras muchas cosas. El tipo es un verdadero as y tiene muy buen poder de oratoria. También disfruta mucho lo que hace y por esa razón además se dedica a la docencia, lugar donde, más que enseñar, se alimenta. Y con él también tocamos esos temas punzantes, que cada tanto dan ganas de largarlo todo y dedicarse a viajar por el mundo haciendo artesanías.
Ellos, siendo tan opuestos, demuestran dos cosas importantes: la pasión que es el motor de lo que hacen, y la constancia de que la vida, también puede ser un mundo de oportunidades. Y por ahí ando yo, accediendo al mundillo de la gente y satisfaciendo la curiosidad de ver cómo va la mano; cuáles son las opciones que habitan por el cosmos.
La práctica del periodismo entonces se vuelve poderosa. Porque me permite esa llegada a ellos, mientras sigo trabajando, enamorándome, estudiando y escribiendo este blog.
Un poco sobre esto quería contarles (y contarme). Por suerte, todavía quedan muchos post en mi cabeza pendientes, pero a la vez queda tiempo para hacerlos ir y venir, mientras se activa el pensamiento y sale lo que quiero decir.
El título de este de hoy, se debe simplemente, a que por el tema de la visión, anduve sin manejar y retomé al querido bondi (autobús, por otras latitudes). Y cómo eran varios Km., también volvió la música desde los auriculares y esa sensación de que, mientras el mundo gira y un transporte tan grande recorre la ciudad, uno puede permitirse llegar a destino secretamente bailando.
Esto ha sido todo por esta noche. Nos vemos lo antes posible, y van mis deseos de que la pasen bien y luego me cuenten sus detalles.
Au revoir y mil veces buenas noches.

domingo, junio 18, 2006

Sonrisas en el espejo

La ansiedad le dió paso a la respiración profunda y algunas metas lejanas ya comparten el presente.
Una publicidad que hice se repite en el diario. Mi trabajo aprende otra vez a practicar desafíos y reconocimiento al mismo tiempo. Estudiar periodismo dejó de ser una mala noticia, y lo del "curso de la otra facultad" no deja de sorprenderme. La gente se disfruta más y se me nota la armonía. El francés intenta volverse más cotidiano, y lo de los ojos fue un largo proceso que ya está por terminarse. Y, lo mejor de todo, tengo entradas para el cine gratis hasta octubre.
Las piezas están en movimiento, parece. Todavía queda mucho más y más importante. "Hay que seguir, pichón", diría la protagonista de Roma tanto en las buenas como en las malas.
Y en eso ando, refugiando sabores y trazando nuevos mapas.



...de nuevo desde la plaza,
en compañía de su majestad,
la artesana de ramas caídas,
Dalila Perro.

miércoles, junio 14, 2006

Hoy escribí un poema

Ya encontraremos la manera, dijo ella

Otra voz, otra tonada.
Nuevas palabras.
Nuevos ojos que traen otro mirar.
Una mujer alada
herida por otras almas.
Un marinero empedernido
que aprende a alejarse de las piedras con que tropezó.

Un nacer jugando
en el medio del tablero del Dios de las Fronteras.
Un allá tan cerca como la esquina,
un allá tan lejos como la posibilidad de no viajar.

Le da los pocos ánimos que le sobran
y ella le devuelve una sonrisa que lo hace resucitar.
Son caricias que conocen la ruta de memoria,
son las huellas que el corazón invita a caminar.

Pero ella sigue allá, pensándolo.
Pero él sigue acá, creyéndolo.

Y se buscan,
sabiendo que tan difícil es,
sospechando que tan fácil
pueden hacer que sea.

Ya encontraremos la manera, dijo ella.

lunes, junio 12, 2006

Despierta tus sentidos

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadioff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre
-¡Ayúdame a mirar!


Eduardo Galeano
El libro de los abrazos

domingo, junio 11, 2006

Paisajes

Recostado sobre el césped, probando los ojos, esperando a Valen y a su termo, rodeado de palmeras marca Plaza López. Con Dalila Perro en su papel de escultora de ramas caídas. Con el cuaderno y la birome de testigos.
Escribiendo un cuento sobre detalles. Buscando aventuras que cuentan y refugian lo que sucede. Todo parece más posible durante el mediodía soleado.
La gente anda sin sombras y aún con la protección de los anteojos de sol, la luz aparece.

miércoles, junio 07, 2006

En un abrir y cerrar... y volver a abrir

Ayer estuve "trabajando" sobre un post que finalmente no llegó a volar. Su nombre era La balada del viento y la ventana y por ahora permanecerá en otras tierras, llenas de papeles y anécdotas que no recuerdo con precisión.
A cambio de aquel escrito voy a dejarles (y dejarme) algo ajeno que a esta altura tiene mucho de muchos de nosotros. Lo que sigue, entonces, son unas partecitas de aquel film que no pierde vigencia.
Y así me despido por un rato nomás. Este viernes voy a operarme uno de los ojos (cirugía correctiva... y formato japonés capaz), por lo que no voy a poder "jugar" con la PC durante un tiempo, y será tiempo de sonido mientras tanto.
Con mucho para agradecerles por sus repetidas visitas, espero que la pasen bien y que "nos veamos" lo más pronto posible.
Mil veces buenas noches.
Au revoir.

Reencuentro

[
-Nuestras vidas pudieron ser muy diferentes.
-¿Tu lo crees?
-En realidad, si.
-Tal vez no. Tal vez habríamos terminado odiándonos.
-¿Así como nos odiamos ahora?
]

[
-¿Porque éramos jóvenes y estúpidos?
-¿Crees que aún lo somos?
-Creo que cuando uno es joven uno cree que habrá mucha gente con la que se conectará. Y luego uno se da cuenta de que sólo pasa algunas veces.
-Y uno puede arruinarlo. Desconectarse.
-El pasado es el pasado. Tenía que ser así.
-¿Realmente crees eso? ¿Qué todo esta escrito?
-Bueno, el mundo tal vez sea menos libre de lo que pensamos.
]

[
-Todo podría haber sido diferente.
-No puedes pensar así. Es...
-Con la mayoría de las cosas, no, pero... Es que esta vez parece que algo falló.
]

domingo, junio 04, 2006

Cuento de domingo

(para escribir prefiero reposar sobre el verde césped antes que instalarme en un banco o un cómodo sillón)


La pasó a buscar a la salida del trabajo. El llevaba un poco de cansancio y ella traía los libros de la facultad. Por primera vez, iban juntos a comprar una planta.
"Nuestra planta", había dicho él mientras le ofrecía un sinnúmero de poderosas razones para convencerla de que lo acompañe. No la convenció ni por asomo, pero ella lo seguía simplemente para seguirle el antojo.
Llegaron. El no podía ocultar su entusiasmo y ella buscaba recuperar las riendas de la razón. ¿Dónde podían meter los ejemplares que él seleccionaba? En la casa de ella, que no era la casa de ella sino la casa de sus padres, no había sol suficiente como para garantizar la vida de la planta compartida; y en la casa de él, ese recoveco diminuto, aquel arbusto simplemente no iba a entrar.
Pero él se empecinaba y la invitaba a decidir mediante la belleza de su criterio. "¿Pero a vos cual te gusta más?, le preguntaba a cada rato.
Salieron del local un poco enojados pero con un helecho debajo de los brazos de él. A las pocas cuadras la risa volvió a poblarlos, no había otra manera de reaccionar ante el choque de "el hombre helecho y la columna de la esquina".
Así fue que, ya nuevamente, utilizando los dos su modo de quererse, él la detuvo. "Vamos para este lado", dijo enigmático y el misterio funcionó a la perfección. "¿A donde? ¿A qué? Dejate de joder", obtuvo como toda respuesta, y fueron juntos nomás (¿había otra manera de ir qué no sea juntos? Sí, pero eso es parte de otro post).
Entonces, mediante las quejas de ella y la torpeza del "hombre helecho", llegaron hasta una pequeña casita que lucía un aspecto soleado y amigable.
Se quedaron ahí, mirando hacia la puerta, mirando hacia donde él miraba. "Le compré una casa a nuestra planta" dijo. Y entonces ella lo supo.

sábado, junio 03, 2006

Que no te pase a vos

Ni a mi tampoco. Pero bueno, resulta que hay gente que va por ahí haciéndolo y no es negocio. Enserio, no lo vale. Ir por la vida traicionándose sus propios pensamientos cuesta demasiado caro y no hay tanto justicia por el mundo como para comprar semejante paz ausente.
Vayan, sigan, quédense, escuchen, lean, vean, sospechen... corran, rueden, vuelen... pero no se eviten a ustedes mismos. A un largo plazo demasiado corto van a salir perdiendo, y se van a perder bien feo.
¿Vinieron a eso al mundo? ¿Para eso tanto tiempo por aquí?
Tendrán que ser valientes para volver a ser quienes quisieron ser siempre. Quienes se gustaron desde niños, quienes se quisieron bajo la mirada de su amor o envueltos en la ocupación de solucionar grandes problemas con los que alguna vez pudieron.
El camino de regreso comienza por ustedes mismos. Solamente háganse caso. Y no intenten convencer a nadie... no va a hacer falta.

jueves, junio 01, 2006

Lo que sea

(y no es casual que las palabras conductoras del querido Castelo, lleguen a estas páginas, y por estas horas).
-
Alguna vez conté que en un viaje de trabajo por Palma de Mallorca entré a un bar cuyo espacio entre los taburetes de la barra y las mesas pegadas a la pared sólo permitía desplazarse con los brazos bien pegados al cuerpo.
El hombre estaba sentado en un taburete con los codos atornillados en la rústica madera de la barra, con las manos haciendo de falsa barba y la mirada rebotando en las etiquetas de las botellas que hacían de paisaje infinito a su momento de meditación o, quizás, a un momento más de toda una vida dedicada a la contemplación.
Su silencio fue la única referencia que tuve cuando, al pasar detrás de él, tropecé casi imperceptiblemente con una pata de su banqueta, y al tiempo que me disculpaba con un respetuoso y remanido "perdón", recibí por toda respuesta: "Pero, hombre... pues que ya no quedan lugares seguros en este mundo". Allí, paralizados los dos, él mirando el piso y yo observando su espalda y el bar entero semivacío con el humo de la máquina de café congelado en el aire. Y él, convencido de su precariedad, y yo, maravillado por su síntesis.
El poco recordado Macedonio Fernández decía "no es que sobre gente, sino que faltan sillas". Como a ese hombre de las Islas Baleares, hoy a la humanidad parece preocuparle su silla, su sitio, su lugar, su espacio, su paraguas y sus zapatos. Y me parece que olvida el entorno que le da sentido a su existencia. ¿Por qué vivir como el último lugar seguro el asiento que lo conecta con la tierra?
Qué distinto es el mundo, el barrio, la vereda de enfrente, la pared del living, el techo del dormitorio visto de dos. Uno solo hace un inventario, dos hacen recuerdos. El catalán Serrat decía en una vieja canción "no me pidas que no piense en voz alta por mi bien, ni que me suba a un taburete, si quieres probaré a crecer" y el cubano Silvio Rodriguez descubría hace años que "el que siga buen camino tendrá sillas peligrosas que lo inviten a parar". Abandonemos los eufemismos, las interpretaciones, las metáforas y marchemos de lleno al encuentro de la gente que está de pie aguardando que quebremos los estereotipos. No nos hagamos, seamos.
Acabemos con este resucitado minuto de exhibición y apuntemos al imperio de los sentimientos verdaderos y compartidos. No es cierto que si uno ladra conviene hacerlo entre los lobos. Allí serás perro pero nunca lobo. Aprovechemos los cinco sentidos que para eso están, y recordemos que somos un guante que a alguien, siempre, le calzaremos suave.

Adolfo Castelo para Revista TXT
29 de agosto de 2003