martes, enero 31, 2006

Cuando vayas...

...ponele aventura, caramba!

Estoy guardando fantasmas en un cofre

Estoy guardando fantasmas en un cofre; y me pregunto si podrán llevarse bien, todos mezclados ahí adentro.
Por suerte, aquellos que fui también fueron guardados allí, y entonces hago las presentaciones para que los demás se conozcan.

La Reina de las Hadas

La de La Reina de las Hadas, es mi historia más profunda y más triste. Tiene tantos matices que no puedo contarla, lo que diga o escriba sobre ella, siempre tendrá gusto a poco.
Dentro de aquel cuento, hubo una tarde donde era tanto mi querer, que mi corazón hizo música. Yo ya lo escuchaba, pero ella fue quien me lo dijo.
Y no sigo contando, porque por cada pedazo que mencione, el papel finalmente se llena de sangre.
Pero todo lo que lo que soy... cada uno de mi sentir, se lo debo a quel sueño, que sin ninguna preparación, llego hasta mi y se decidió a despertarme (como ya ninguna otra cosa dentro del mundo puede despertarte).

domingo, enero 29, 2006

Mi pulsera indígena

Se fue. Mi pulsera indígena se ha ido hacia otras latitudes. Se fue libre, y bajo la premisa de que aquel que fui ya no soy más.
Ojalá quien la ampare sepa cuidarla y darle cariño. Aquella pulsera nació de una feria toba, costo poco dinero pero si mucho caminar. Era linda, era especial.
Y ahora ya no estará más conmigo. Es justo.
La memoria agradece el protagonismo inevitable.
Quisiera que los astros cuidaran de ti, pequeña pulsera roja-blanca-negra. Sé que tu magia sigue intacta; así que por favor te pido, que donde quiera que vayas, insistas en repartir tus destellos.
Adios y gracias por ser testigo de tanto. Adios y gracias por este final tan... amanecer.

sábado, enero 28, 2006

Consumo cuidado

A los mortales les cuento.
¿Ustedes sabían que existe una cosa llamada Crema de bon o bon? Bueno, es una cosa así como el corazón de estos chocolates y viene en un pote de 320 g. Es, simplemente, un boleto de ida.
Casi ni se consigue, así que si lo ven por ahí, hagan su stock y compartan con sus seres queridos (o escóndalo para grandes momentos de placentera soledad).
Este fue el resumen de noticias de la oficina de marketing de El lado gordo de Ale.
Saludos y buen provecho.

Palabras prestadas

Estaba leyendo y...
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"Desde chico disfruté la aventura porque nací y crecí con cierta literatura y cine que iban desde Sherlock Holmes hasta Indiana Jones. Tenía que ver con la idea de explorar, viajar y cambiar las reglas. Mucha gente vive sufriendo y creyendo que no hay salida. Y no lo entiendo: siempre se pueden conocer nuevos mundos y sentirse pleno. Y la idea de la aventura es eso: elegir siempre la mejor parte de la vida."
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¿Por qué crees que la aventura atrapó a tanta gente?
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Porque era algo que estaba faltando en la televisión. La gran industria está dando programas que se hacen sólo por la necesidad de llenar un espacio. La televisión produce una cantidad de información que no sirve y que, encima, hace que la gente viva intranquila. Y la aventura era una buena opción para salir de ese encierro.
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¿Filmarías historias más pesadas?
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Sí, haría de todo. Pero no voy a llegar a filmar tanto como quisiera. Me gustaría, por ejemplo, hacer una comedia romántica. Ese género que te conecta con el amor sin solemnidad -y que por ésta no se entienda protocolo- es algo que no me gusta. Los simuladores, por ejemplo, combatían la solemnidad desde el lado de los villanos, que siempre se rodean de una estructura muy rígida y muy solemne.
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Entrevista por Maria Luz Laici a Damián Szifrón. Revista Rolling Stones, Edición especial, Anuario 2003.

sábado, enero 14, 2006

Navegando en los parques

Sucedió que me vine, en compañía de Dalila Perro, a escribir unos posts junto al río. La memoria pide papel y la birome comienza la danza del fuego.


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Es sábado, hay Sol. O por lo menos no está nublado, ya que siempre hay Sol los sábados. Los otros días, no. Los otros días, de lunes a viernes, me toca trabajar así que el asunto del Sol se complica.
Aquellos días, son días de café, mates, mucha música, a veces facturas, a veces milangas, y mucho trabajo. Ser parte de una empresa que no es propia es toda una aventura; y más cuando esta empresa está llena de gente.
Por suerte la paso bastante bien ahí. Es un lugar donde se intercambian órdenes por buenos modales, y donde, asumiendo un gran riesgo (que tal vez desconocen), se me permite improvisar.
Todo muy copado entonces. Sólo está el asunto del Sol.

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Entonces llega el sábado, tiempo de una libertad distinta. Muchas veces me pregunto por qué la humanidad trabaja tanto. Podrá ser una duda infantil, pero de veraz ¿es necesario trabajar tanto? Y lo loco es que relativamente yo trabajo poco. 9 horas de lunes a viernes, es mucho tiempo, pero comparando con el resto de los mortales, hay una cantidad de gente que trabaja mucho más, e incluyendo los domingos.
Lo sostengo, creo que la humanidad se equivoca. En una de esas es una forma de autocontrol, esto de que nos mantengamos trabajando y consumiendo. En una de esas pasa por ahí.
Pero en lo que respecta a mi persona (y a otros que conozco) en tiempos de vacaciones siempre supe que hacer y, de tener la posibilidad (y las neuronas necesarias) no hubiera vuelto al laboro.

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Recién paso una ambulancia avisando a los gritos sobre alguna tragedia. Tengo un amigo que trabajó como chofer de una ambulancia y me contó una cantidad muy numerosa sobre las clases de partuzas que se suceden allí...

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...además cada vez que se me antoja contar sobre partuzas, excesos y chicas en bikini, siento que estoy hablando sobre algo que le pertenece también a otra gente, y que contarlo sería publicar su intimidad.
Y algo que respeto de la gente es su intimidad. O sea, todo bien en participar en orgías con muchísima gente, pero involucrar a otros que no fueron con lo que pasó... no se, no me parece. Son esas cosas compartidas que poseen cierta exclusividad. Tal vez haya alguna sola palabra que resuma estas ideas. A mi se me ocurre pensar que puede ser simplemente "respeto a la intimidad".

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Entonces, muchos post callan. Durante el año que pasó, realicé muchos viajes con duración de dos días. Y contar sobre eso en esta página, sería también no contar sobre muchas cosas que pasaron en esos viajes. Cosas que si se cuentan (y se recuerdan) mediante unos vinos o cervezas con los involucrados y las involucradas en la causa.

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La memoria comienza a contagiarse del calor creciente de la birome. El papel se quema.

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Receso. Luego de unos momentos de visita canina y humana llegó la hora de seguir alimentando el blog, capaz.

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Ahora que me sentí mirado por un rato, comienzo a observar que tengo una barba bastante grossa. Ocurre que no tengo gran compromiso con el verbo "afeitarme". Es como que lo hago cuando se canta la gana, y eso pocas veces sucede. En realidad también me afeito cuando la ocasión lo amerita, y eso es cuando la ocasión tiene nombre de mujer y simplemente lo pide.
Imagino que debe ser medio raro conocerme tan barbudo varias semanas y al otro día, de pronto, estar ahí con la cara juvenilmente afeitada.

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Por allá, a unos pocos árboles, hay una mujer joven que toma Sol y mira. Me agrada, no juega con su celular.

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Mi visión hacia Entre Ríos, está poblada de islas, agua, barquitos que pasan y Dalila Perro.
Ella está ahí, echada en las sombras y me mira. Me ve mover la birome, dar vueltas la hoja del cuaderno y se pregunta ¿y a este qué le pasa?
¿Y a este que le pasa? me pregunto que se pregunta mi perra.

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Largo post. Larga vida al blog ¿no? Mucho para decir y mucho para leer también. Genera mucha complicidad esto de leer un blog y yo leo varios. Generalmente me atraen mucho más los que escriben mujeres, capaz que para saber que piensan.
Igual nunca les creo del todo. Eso ya se ha vuelto una costumbre en mi: nunca les creo a las mujeres, ni cuando dicen ni sobre todo... cuando no dicen.

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Ahora por el río pasa una gran barcaza. Momento para mirar y servir otro mate, que hoy está armando casi con arte.

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¡¡Qué buena onda tienen los sábados!! Ya hace tiempo que estoy escribiendo y creo que me canté unas 3 canciones al ritmo del susurro. Cuando canto, casi nunca se trata de la letra original, ni del sonido correcto de la canción. Por esas razones los cantobares no están hechos para mi (aunque el jueves amanecí dentro de uno).

En cambio, en los recitales me siento un juglar. Recitales de rock, claro. Donde no se trata de afinar sino, mucho mejor, de sentir y de acompañar, a la banda y a la marea de gente.

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Dejo el cuaderno un rato y vuelvo a contemplar mi paisaje. Dalila Perro juega a las cartas con una familia que juega a las cartas. O sea, Dalila cree que juega con ellos. Y ellos, tal vez piensan lo mismo.

La chica que tomaba Sol ya partió hacia otras tierras. Claro que no sin preguntarse antes "¿y a este qué le pasa?

El cuaderno está cerca de estrenar su tercer hoja.

Un pajarito que se asomaba desde lejos, decidió que soy inofensivo y camina (o salta) libremente junto a mi termo.

Lo bueno de los perros es que juegan sin pedir permiso.

sábado, enero 07, 2006

Momento de cine

-A mí me gusta pensar la evolución del vino, como si fuera una cosa viva. Me gusta imaginar como fue el año en que crecieron las uvas, si fue un verano soleado o lluvioso... como era el clima. Pienso en toda esa gente inclinada, eligiendo las uvas, y si es un vino viejo, cuántos de ellos deben estar muertos ahora. Amo como el vino continúa evolucionando, como cada vez que abres una botella, su gusto es diferente a si lo abres otro día. Porque una botella de vino está verdaderamente viva, está constantemente evolucionando y ganando complejidad. Es así, hasta que alcanza su máximo.... como tu ‘61... y luego comienza su continua, inevitable declinación. Por eso sabe tan jodidamente bueno. “Entre copas”

-Sabes, hay un momento en tu vida en el que te das cuenta que la casa en la que has crecido no es realmente tu hogar, nunca más. Aún cuando tengas un lugar donde guardar tus cosas, la idea de un hogar se ha ido

-Yo aún siento mi casa como un hogar

-Lo verás cuando te mudes, sólo es algo que pasa de un día para el otro. Sólo se va. Y nunca vuelve. Es como tener nostalgia de un lugar que ya no existe. Quiero decir, es como un rito de pasaje, tú sabes. No tendrás ese sentimiento otra vez, hasta que crees una nueva idea de hogar para ti, tú sabes, tus hijos, una familia que empezar, como un ciclo de vida o algo así. Extraño la idea de eso. Puede que eso sea una familia. Un grupo de personas que extrañan un mismo lugar imaginario “Tiempo de volver”

“No importa lo que haga: no grites” “La ciudad del pecado”

Selección de las mejores frases que nos dejó el cine del 2005. Grandioso laburo de libreta chatarra.
Pasen y vean, muy recomendado.

miércoles, enero 04, 2006

Sshhhhh

a menos de un metro de mi, y acostada en "su sillón", mi perra sueña.
no es metáfora ni delirio.
en silencio se la escucha soñar.

no tengo ninguna certeza sobre lo que puede estar soñando, pero me gusta sospecharlo.

sshhhh (que no se despierte!)

domingo, enero 01, 2006

Ponerse a escribir por las noches

(Escrito por Carlos Barragán... más algunas modificaciones mías que no revelaré)

Misterio

Hace un par de meses por fin pude mudarme de un departamento donde podrían haber vivido cómodamente Barbie y Ken a una casa que multiplicaba varias veces su tamaño. En aquel minihogar éramos cuatro personas; mi mujer y yo más Misterio y Roberta, nuestras dos gatas.
A Misterio la encontré hace un par de años en el Parque Centenario, recién bajada de un auto. Era uno de mis intentos por salir a correr a las siete de la mañana (que fue el último). Enseguida la vi y me di cuenta de que esa gatita gris no vivía en el Parque sino que había llegado hacía minutos porque subía y bajaba feliz de la vereda, corría por la calle, volvía a subirse, iba hasta el pasto, daba una vuelta y bajaba de nuevo hasta los adoquines.
Habrá sido por esa alegría que la vi que pensé que ese animal no iba a ser capaz de cuidarse de ningún peligro. No sé que más habrá hecho para que me fijara en esa gatita de porquería, pero el asunto es que la levanté, y como hacía frío me la puse dentro de mi equipo de correr (que hoy duerme en una percha).
Antes de llegar a casa ya se llamaba Misterio. Bien ¿a que viene esta historia estúpida? A que dos años después de esa mañana nos mudamos a esta casa. La casa a Roberta le pareció muy divertida, pero a Misterio le pareció el infierno. Se encerró en un ropero y no salió más. O, mejor dicho, salió cuando fue muy tarde en la noche, la tercera noche, se escapó por los techos y nos quedamos sin Misterio.
Yo salí por el barrio a preguntar, toqué timbres y nadie había visto nada, y nadie sabía nada, y si veían algo me avisaban. Pero nadie me avisó. Esas cosas ¿no?
Esas cosas de pensar en un gato que se escapó, que uno debería haber cuidado mejor porque al final ¿quién crió al gato como un gato inútil de departamento? Y esas cosas de pensar qué le habrá pasado, qué comerá, dónde dormirá, y los días y noches de lluvia, y los perros antagonistas, y esa gente que tiene una especial crueldad para con los gatos del mundo.
Pasó un mes y medio, un tiempo prudencial como para ya especular "de qué habrá muerto Misterio" cuando ella apareció gritándome desde el techo. Eran las tres de la mañana. yo estaba escribiendo, el golpe de las teclas y el olor a cigarrillo le habrán parecido las cosas más familiares del mundo y eso la trajo de vuelta.
Nunca me quedo hasta tan tarde escribiendo, pero esa noche tenía que terminar una de estas columnas. Por eso quería decir que para recuperar personas de dos o cuatro patas lo mejor es ponerse a escribir por las noches, cuando todos duermen y los gatos buscan caminos por los techos.

Revista TXT. Año 2, número 90. Viernes 3 de diciembre de 2004.